Un mundo mágico nuevo.. donde la oscuridad ha ganado la batalla a la luz...un humano se enfrentará a aventuras inesperadas...apto solo para valientes...
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miércoles, 16 de noviembre de 2011
lunes, 1 de agosto de 2011
Remolino de ramas
Sin dejar de mirarme levantó los brazos y empezó a hacer gestos de un lado a otro. Con ello consiguió que se apartasen todas las hojas de los árboles cercanos. El pequeño ser y yo quedamos a la vista de todos. Los seres monstruosos se quedaron boquiabiertos. Enseguida levantaron sus lanzas en señal de feroz alegría. Pensaban que íbamos a ser un excelente manjar.
Skule nos miraba fijamente, ni parpadeaba. Se empezó a acercar poco a poco. Cuando estaba a escasos metros, se paró y dio una patada a la corteza de un árbol. Cuando miró sus ramas, los ojos negros la empezaron a brillar y comenzó a soltar aire gris por la boca. Las ramas del árbol fueron arrancadas bruscamente con aquel aire. Se formó un gran remolino que fue a parar directo a nosotros. Fue un movimiento tan rápido que no tuvimos tiempo a reaccionar. Sin darnos cuenta eramos el epicentro de aquella bestia de aire. Sus paredes invisibles nos impedían movernos del lugar y escapar. Skule había sido muy hábil al conjurar aquello. Se quedó parada observando nuestra reacción. Al ver que estábamos atrapados, su carcajada resonó entre los árboles. El pequeño ser se estremeció con aquella risa. No revelaba nada bueno.
Intentando disimular lo máximo posible miré al suelo. El caballo de fuego seguía escondido detrás del matorral. Por suerte no le había descubierto. Miré otra vez a la mujer. Seguía teniendo la sonrisa dibujada en su cara. Chasqueó los dientes y se elevó por los aires. No alcanzó mucha altura, pero si la suficiente como para mirarme a los ojos directamente. Se acercó caminando sobre el aire.
-Así que tu eres el temeroso Erwan- me dijo con una profunda voz- con tu fiel escudero Balder- y se rió nuevamente- no sois más que apestosos niños-.
Sus monstruos la siguieron y se colocaron en un círculo debajo de ella. Comenzaron a golpear el suelo con el pie de forma muy violenta. Sus lanzas y sus hachas miraban al cielo y se movían a un ritmo frenético. Estaban excitados ante la visión.
miércoles, 13 de julio de 2011
Ventísca
Dejó al pequeño ser de lado. El fuerte zarpazo que le había dado le había dejado satisfecho. Del pequeño ser no salía sangre, sino un extraño líquido muy espeso de color granate. Mientras pensaba que hacer, le miraba y sentía al felino a escasa distancia. Sus ojos ahora eran de un color azul cían a juego con sus llamas. Las rallas negras del cuerpo le habían desaparecido y su cuerpo era enteramente blanco. Yo no sabía a que se debía esa transformación pero no presagiaba nada bueno.
Con un rápido salto me tiró al suelo. No me lo esperaba, esta vez el felino no había esperado a estar cerca de su presa para atacar. El golpe que me di en la espalda fue tan grande que hizo que todo mi cuerpo se estremeciese. Por suerte había caído en la superficie plana, no en los cortantes hielos apilados. No me dio ni tiempo a levantarme. La velocidad del felino era vertiginosa. Con un golpe seco puso su zarpa sobre mi tronco. Sentí un dolor que me traspasó el cuerpo mientras oía como me crujía una costilla. La fuerza de aquel animal era indescriptible. En sus ojos había una satisfacción que daba temor. Quería acabar conmigo.
El pequeño ser dejó de lamerse la herida en cuanto vio como yo volaba por los aires. Para no llamar la atención se fue acercando sigilosamente hacia nosotros. No tenía muy claro que iba a hacer, pero quería que fuese un ataque sorpresa. Cuando el felino se percató que estaba a nuestro lado, no tuvo el suficiente tiempo para reaccionar. El pequeño ser se agarró fuertemente a mi pierna y cerró los ojos.
Noté como una energía extraña traspasaba mi cuerpo. Mis manos empezaron a cambiar de color. Una luz dorada empezó a brillar a nuestro alrededor. Poco a poco empecé a notar una leve brisa que no sabía desde dónde venía.
Con un rápido salto me tiró al suelo. No me lo esperaba, esta vez el felino no había esperado a estar cerca de su presa para atacar. El golpe que me di en la espalda fue tan grande que hizo que todo mi cuerpo se estremeciese. Por suerte había caído en la superficie plana, no en los cortantes hielos apilados. No me dio ni tiempo a levantarme. La velocidad del felino era vertiginosa. Con un golpe seco puso su zarpa sobre mi tronco. Sentí un dolor que me traspasó el cuerpo mientras oía como me crujía una costilla. La fuerza de aquel animal era indescriptible. En sus ojos había una satisfacción que daba temor. Quería acabar conmigo.
El pequeño ser dejó de lamerse la herida en cuanto vio como yo volaba por los aires. Para no llamar la atención se fue acercando sigilosamente hacia nosotros. No tenía muy claro que iba a hacer, pero quería que fuese un ataque sorpresa. Cuando el felino se percató que estaba a nuestro lado, no tuvo el suficiente tiempo para reaccionar. El pequeño ser se agarró fuertemente a mi pierna y cerró los ojos.
Noté como una energía extraña traspasaba mi cuerpo. Mis manos empezaron a cambiar de color. Una luz dorada empezó a brillar a nuestro alrededor. Poco a poco empecé a notar una leve brisa que no sabía desde dónde venía.
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