Un mundo mágico nuevo.. donde la oscuridad ha ganado la batalla a la luz...un humano se enfrentará a aventuras inesperadas...apto solo para valientes...
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lunes, 16 de diciembre de 2013
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lunes, 4 de noviembre de 2013
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jueves, 15 de septiembre de 2011
Esperando
Asks siguió avanzando mediante sus escalones de fuego. Me obligué a mirar al suelo. Mi cabeza trabajaba a una velocidad de vértigo para trazar un plan. Llegué a controlar mis impulsos y pude concentrarme para analizar de forma rápida a aquellos guardianes. Tenían un tamaño más robusto de lo que esperaba. Sus caras negras eran complicadas de describir. Pero el sentimiento que producían era claro. Temor. Sus cuatro poderosos dedos me recordaban a las garras de la bestia. Eran poderosos, debíamos evitarlos a toda costa.
-Erwan el bastardo de los duendes ha llegado- gritó repentinamente uno de los guardianes con una tronadora voz. Aquello no me lo esperaba. Mi sangre se heló. Aquello solo podía significar una cosa. Nos habían visto antes, pero esperaron pacientemente a que descendiésemos. Ya no teníamos vuelta atrás. Los guardianes estaban muy relajados mirando arriba. Sabían que su superioridad era infinita.
Cuando Asks estuvo a mi altura, nos miramos. Sin pensarlo más saltamos al terreno de batalla. Me sentía como un gusano que se enfrentaba a una montaña. Asks se colocó a mi lado derecho y el pequeño ser al izquierdo.
Las llamas del felino aumentaron. El pequeño ser comenzó a concentrarse. Pronto sus ojos cambiaron a color rojo sangre. A pesar de que mi cuerpo se estremecía, mis manos empezaron a calentarse. Estaba acumulando energía.
-Erwan el bastardo de los duendes ha llegado- gritó repentinamente uno de los guardianes con una tronadora voz. Aquello no me lo esperaba. Mi sangre se heló. Aquello solo podía significar una cosa. Nos habían visto antes, pero esperaron pacientemente a que descendiésemos. Ya no teníamos vuelta atrás. Los guardianes estaban muy relajados mirando arriba. Sabían que su superioridad era infinita.
Cuando Asks estuvo a mi altura, nos miramos. Sin pensarlo más saltamos al terreno de batalla. Me sentía como un gusano que se enfrentaba a una montaña. Asks se colocó a mi lado derecho y el pequeño ser al izquierdo.
Las llamas del felino aumentaron. El pequeño ser comenzó a concentrarse. Pronto sus ojos cambiaron a color rojo sangre. A pesar de que mi cuerpo se estremecía, mis manos empezaron a calentarse. Estaba acumulando energía.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Retorno para la salvación
Las raíces seguían creciendo y moviéndose intentando golpear a su enemiga. Ella por su parte, no se quedaba quieta y lanzaba rayos contra él. En una de las ocasiones, dio de lleno en una de sus raíces. Esta, en vez de morir, se duplico en dos. Se separó justo en donde había impactado aquel rayo. La ramificación había sido increíblemente simétrica. Esto no gustó a la hechicera, y, decidió dejar de utilizar aquella magia. Se concentró y comenzó a utilizar su propia energía. Lanzaba conjuros que hacía que saliesen manchas negras en el árbol. La dama del árbol se enfureció y produjo un pequeño terremoto. Hizo temblar todo y produjo profundos surcos en la tierra.
Mientras tanto, los colmillos no se movieron del sitio. Justo por encima de ellos se veían unos ojos que estaban estudiando todos y cada uno de los movimientos. Era muy confuso saber como iba a evolucionar aquella situación. Skule había descendido al suelo y se veía contrariada por las reacciones de la mujer del árbol. No se lo esperaba, y no sabía muy bien como actuar. Pero era solo cuestión de tiempo, puesto que era mucho más fuerte. En cuanto encontrase una oportunidad, ganaría aquel duelo.
Miré hacia el bosque. No había ni rastro de aquel ser. Ningún brillo que denotase su presencia. Sentí una nueva cuerda en mis pies. No contaba con aquello,inmediatamente me preparé para defenderme. Pegué un salto y la cuerda atrapó al pequeño ser. La hechicera tiró de ella y el pequeño ser salió volando por los aires. Fue a parar a sus pies. Con ello consiguió que los ataques de las raíces cesasen. Nos encontrábamos en una situación complicada. No podíamos dejar que el pequeño ser fuese su rehén. Sopesé todas las posibles soluciones, pero ninguna me convencía. Un pequeño brillo distrajo mi atención. Los colmillos volvieron a aparecer. En dos saltos, aquel ser se situó por detrás de Skule. Mi sorpresa fue máxima cuando descubrí de quién se trataba. Era la bestia. Con un poderoso zarpazo arañó toda la espalda de Skule. La había pillado desprevenida. Soltó la cuerda del pequeño ser, el cuál se quedó atónito. La hechicera se volteó y sin tiempo a nada más cayó de espaldas. La bestia se abalanzó sobre ella. La clavó sus pezuñas en los hombros y enseñó su furia. Su cabeza se movió con fuerza hacia el cuello de Skule. Quería arrancárselo de cuajo. Justo en aquel momento, la hechicera se convirtió en una estela de polvo negro y desapareció.
La bestia perpleja se quedó mirando el suelo unos instantes. Después nos miró a nosotros, inclinó la cabeza a su hijo y con tres saltos desapareció en la oscuridad del bosque.
Mientras tanto, los colmillos no se movieron del sitio. Justo por encima de ellos se veían unos ojos que estaban estudiando todos y cada uno de los movimientos. Era muy confuso saber como iba a evolucionar aquella situación. Skule había descendido al suelo y se veía contrariada por las reacciones de la mujer del árbol. No se lo esperaba, y no sabía muy bien como actuar. Pero era solo cuestión de tiempo, puesto que era mucho más fuerte. En cuanto encontrase una oportunidad, ganaría aquel duelo.
Miré hacia el bosque. No había ni rastro de aquel ser. Ningún brillo que denotase su presencia. Sentí una nueva cuerda en mis pies. No contaba con aquello,inmediatamente me preparé para defenderme. Pegué un salto y la cuerda atrapó al pequeño ser. La hechicera tiró de ella y el pequeño ser salió volando por los aires. Fue a parar a sus pies. Con ello consiguió que los ataques de las raíces cesasen. Nos encontrábamos en una situación complicada. No podíamos dejar que el pequeño ser fuese su rehén. Sopesé todas las posibles soluciones, pero ninguna me convencía. Un pequeño brillo distrajo mi atención. Los colmillos volvieron a aparecer. En dos saltos, aquel ser se situó por detrás de Skule. Mi sorpresa fue máxima cuando descubrí de quién se trataba. Era la bestia. Con un poderoso zarpazo arañó toda la espalda de Skule. La había pillado desprevenida. Soltó la cuerda del pequeño ser, el cuál se quedó atónito. La hechicera se volteó y sin tiempo a nada más cayó de espaldas. La bestia se abalanzó sobre ella. La clavó sus pezuñas en los hombros y enseñó su furia. Su cabeza se movió con fuerza hacia el cuello de Skule. Quería arrancárselo de cuajo. Justo en aquel momento, la hechicera se convirtió en una estela de polvo negro y desapareció.
La bestia perpleja se quedó mirando el suelo unos instantes. Después nos miró a nosotros, inclinó la cabeza a su hijo y con tres saltos desapareció en la oscuridad del bosque.
lunes, 1 de agosto de 2011
Remolino de ramas
Sin dejar de mirarme levantó los brazos y empezó a hacer gestos de un lado a otro. Con ello consiguió que se apartasen todas las hojas de los árboles cercanos. El pequeño ser y yo quedamos a la vista de todos. Los seres monstruosos se quedaron boquiabiertos. Enseguida levantaron sus lanzas en señal de feroz alegría. Pensaban que íbamos a ser un excelente manjar.
Skule nos miraba fijamente, ni parpadeaba. Se empezó a acercar poco a poco. Cuando estaba a escasos metros, se paró y dio una patada a la corteza de un árbol. Cuando miró sus ramas, los ojos negros la empezaron a brillar y comenzó a soltar aire gris por la boca. Las ramas del árbol fueron arrancadas bruscamente con aquel aire. Se formó un gran remolino que fue a parar directo a nosotros. Fue un movimiento tan rápido que no tuvimos tiempo a reaccionar. Sin darnos cuenta eramos el epicentro de aquella bestia de aire. Sus paredes invisibles nos impedían movernos del lugar y escapar. Skule había sido muy hábil al conjurar aquello. Se quedó parada observando nuestra reacción. Al ver que estábamos atrapados, su carcajada resonó entre los árboles. El pequeño ser se estremeció con aquella risa. No revelaba nada bueno.
Intentando disimular lo máximo posible miré al suelo. El caballo de fuego seguía escondido detrás del matorral. Por suerte no le había descubierto. Miré otra vez a la mujer. Seguía teniendo la sonrisa dibujada en su cara. Chasqueó los dientes y se elevó por los aires. No alcanzó mucha altura, pero si la suficiente como para mirarme a los ojos directamente. Se acercó caminando sobre el aire.
-Así que tu eres el temeroso Erwan- me dijo con una profunda voz- con tu fiel escudero Balder- y se rió nuevamente- no sois más que apestosos niños-.
Sus monstruos la siguieron y se colocaron en un círculo debajo de ella. Comenzaron a golpear el suelo con el pie de forma muy violenta. Sus lanzas y sus hachas miraban al cielo y se movían a un ritmo frenético. Estaban excitados ante la visión.
lunes, 30 de mayo de 2011
La bestia
Mis movimientos eran lentos pero seguros. Mis manos seguían desprendiendo destellos de luz, pero ya estaban totalmente cicatrizadas. Me habían quedado marcas extrañan en ellas, probablemente para el resto de mi vida.
Por fin llegué al final del árbol. La bestia dibujó una sonrisa en su cara y empezó a gruñir. De cerca su aspecto era más aterrador todavía, tenía unas grandes pezuñas cubiertas de espinas metálicas. Se acercó a paso lento. Sus ojos empezaron a brillar de satisfacción.
Levanté las manos y me concentré. Sople en mi mano derecha y un polvo dorado salió de ella y se depositó en mis pies. Esto hizo enfurecer a la bestia y se abalanzó sobre mí. Me tiró al suelo con el primer golpe. Me dejó aturdido y antes de que pudiese recuperarme, empezó a golpear todo mi cuerpo con su cabeza llena de pequeñas espinas. Mi dolor iba en aumento con cada golpe. Mis gritos de dolor cada vez eran más profundos.
El pequeño ser empezó a gritar también y la bestia le miró por un segundo. Aproveché esa oportunidad y me levanté lo más rápido que pude. El polvo dorado de mis pies empezó a brillar, iluminándome con una luz cegadora. La bestia se puso en alerta, pero el brillo era insoportable para ella. Rabiosa se acercó rápidamente e intentó morderme con sus colmillos, me desgarró el pantalón, pero no consiguió alcanzar mi pierna. Yo aproveché y ágilmente cogí una estaca que encontré cerca. Era mi única oportunidad, no podía fallar. Intenté atacar por un lado, pero con unos reflejos rápidos lo esquivó por escasos milímetros.
Repentinamente la luz dorada desapareció, lo que nos pilló de sorpresa a los dos. Veloz mostró sus colmillos y se dispuso a saltar sobre mí, cuando estaba a unos centímetros de mi cuello, levanté la mano ensangrentada y clavé la estaca en su estómago.
Por fin llegué al final del árbol. La bestia dibujó una sonrisa en su cara y empezó a gruñir. De cerca su aspecto era más aterrador todavía, tenía unas grandes pezuñas cubiertas de espinas metálicas. Se acercó a paso lento. Sus ojos empezaron a brillar de satisfacción.
Levanté las manos y me concentré. Sople en mi mano derecha y un polvo dorado salió de ella y se depositó en mis pies. Esto hizo enfurecer a la bestia y se abalanzó sobre mí. Me tiró al suelo con el primer golpe. Me dejó aturdido y antes de que pudiese recuperarme, empezó a golpear todo mi cuerpo con su cabeza llena de pequeñas espinas. Mi dolor iba en aumento con cada golpe. Mis gritos de dolor cada vez eran más profundos.
El pequeño ser empezó a gritar también y la bestia le miró por un segundo. Aproveché esa oportunidad y me levanté lo más rápido que pude. El polvo dorado de mis pies empezó a brillar, iluminándome con una luz cegadora. La bestia se puso en alerta, pero el brillo era insoportable para ella. Rabiosa se acercó rápidamente e intentó morderme con sus colmillos, me desgarró el pantalón, pero no consiguió alcanzar mi pierna. Yo aproveché y ágilmente cogí una estaca que encontré cerca. Era mi única oportunidad, no podía fallar. Intenté atacar por un lado, pero con unos reflejos rápidos lo esquivó por escasos milímetros.
Repentinamente la luz dorada desapareció, lo que nos pilló de sorpresa a los dos. Veloz mostró sus colmillos y se dispuso a saltar sobre mí, cuando estaba a unos centímetros de mi cuello, levanté la mano ensangrentada y clavé la estaca en su estómago.
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