El Bosque Sin Luz ya llegó a las bases de datos de la Fnac, podrás preguntar en las tiendas!
Un mundo mágico nuevo.. donde la oscuridad ha ganado la batalla a la luz...un humano se enfrentará a aventuras inesperadas...apto solo para valientes...
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jueves, 26 de marzo de 2015
El Bosque Sin Luz ya lo podéis encontrar en la FNAC
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lunes, 2 de marzo de 2015
La Kriticona- Reseña Literaria
La Kriticona es periodista y crítica literaria. Su blog es increible y ampliamente seguido en muchos países. Siempre sincera y mordaz, no se corta de decir sus opiniones más sinceras sobre cada libro que lee.
Muchas gracias Patricia- Kriticona por haber leído El Bosque Sin Luz y haber realizado esta crítica.
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jueves, 20 de marzo de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
martes, 17 de diciembre de 2013
Ya está a la venta EL BOSQUE SIN LUZ- Oscuridad
Lo podréis encontrar en Amazon para Kindle.. quién no tenga kindle es posible en smartphone, tablet u ordenador, bajarse la aplicación gratuita Kindle y allí se podrá leer!!
EEUU: http://www.amazon.com/dp/B00HD304F8
MÉXICO: https://www.amazon.com.mx/dp/B00HD304F8
ESPAÑA: https://www.amazon.es/dp/B00HD304F8
UK: https://www.amazon.co.uk/dp/B00HD304F8
ITALIA: https://www.amazon.it/dp/B00HD304F8
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lunes, 4 de noviembre de 2013
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sábado, 19 de enero de 2013
2013!!!
¿Comenzó bien el año? ¿ya habéis cumplido algún deseo?
Mis objetivos para este año... publicar El Bosque Sin Luz para que podáis leer la historia entera.. y acabar el Bosque Sin Luz II !! espero daros buenas noticias a lo largo de estos meses...
Un abrazo para todos los duendecillos que recorren estos bosques!
viernes, 27 de enero de 2012
jueves, 8 de diciembre de 2011
Hasta pronto
Buenos días para todos los duendecillos del bosque!!
El crecimiento del Bosque continua.. La magia no se apaga.. los misterios no desaparecen.. las cosas no se quedan aquí!! :), la historia ha sido desarrollada a parte.. con más misterios, más escenas y más curiosidades... en un manuscrito que espero terminar relativamente pronto. Espero encontrar alguna editorial interesada en mi proyecto y así poder ofreceros la historia completa.
Toda la historia está bajo registro en propiedad intelectual, (incluido el blog claro) :), así que puedo seguir trabajando en ello para poder ofreceros El Bosque en estado puro.
Un abrazo muy fuerte y os comentaré las novedades!!
Que la magia fluya por los árboles de un mes frío y lleno de cuentos,
sábado, 3 de diciembre de 2011
miércoles, 30 de noviembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
La ciudad de Astra
Cuando se me pasó del todo el efecto seguimos avanzando. Me seguía sintiendo poderoso. Mis manos brillaban. Era un brillo leve, casi imperceptible, pero no habían vuelto a su estado normal. Eso me hacía recordar una y otra vez que lo que había sucedido era cierto. Kaysa me miraba con cierto temor. El pequeño ser estaba pensativo. El silencio se había adueñado del ambiente.
martes, 22 de noviembre de 2011
Alma oscura
Cuando estuve lo suficientemente cargado, los rayos cesaron. La bestia que había despertado en mí se estaba apaciguando. Sentía como una parte importante de mí se había desarrollado. Me sentía más completo que antes. Menos perdido. Tenía un objetivo claro. No sabía que pasaría después. En esos momentos no me importaba. Quería salvar a mi pequeña princesa. Si luego toda la cólera de la élite se cernía sobre mí, no me importaba. Tampoco las maldiciones. Tenía la mente despejada para mi objetivo.
-Esto no es bueno- dijo la náyade haciéndome volver a la realidad.
-¿El qué?- la pregunté extrañado.
-Los rayos, se asocian a lo malo. Es así desde la antigüedad. El poder de controlar los fenómenos eléctricos siempre lo han tenido los magos oscuros Erwan- me dijo muy seria- Skule tiene ese poder- añadió después de una pausa.
- Eso no significa que yo tenga un alma oscura- repliqué mirando al pequeño ser.
- Puede- dijo lentamente Kaysa- pero tampoco es buena señal-.
-Esto no es bueno- dijo la náyade haciéndome volver a la realidad.
-¿El qué?- la pregunté extrañado.
-Los rayos, se asocian a lo malo. Es así desde la antigüedad. El poder de controlar los fenómenos eléctricos siempre lo han tenido los magos oscuros Erwan- me dijo muy seria- Skule tiene ese poder- añadió después de una pausa.
- Eso no significa que yo tenga un alma oscura- repliqué mirando al pequeño ser.
- Puede- dijo lentamente Kaysa- pero tampoco es buena señal-.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Brillo de flechas
Estábamos escondidos cerca de la orilla. Entre los matorrales y las piedras. Todavía no estaba lo suficientemente fuerte como para poder caminar sin problemas. El pequeño ser intentaba aliviar mis dolores. Allí dónde me había mordido la poderosa serpiente, ahora había una gran cicatriz. En esa zona la piel se había quedado muerta y helada. Parecía que iba a tener aquella cicatriz de por vida. Me estremecía solo de pensarlo.
La náyade por su parte había creado minúsculas esferas de cristal. Estaban llenas de agua. Podían resistir mucho tiempo sin estropearse, y servirían a Kaysa para mantenerse húmeda. Llevaba días ocupada con aquellos conjuros. En sus descansos venía a verme y me contaba leyendas e historias sobre el agua. Ella sí que conoció la época de la luz y los colores. En sus ojos se denotaba nostalgia por los tiempos pasados. Me mostró tanta confianza que una vez más me sentí cobarde. No podía desvelar el misterio de los ojos verdes. Tampoco sabría como explicarlo.
Cuando ya me encontraba un poco mejor, comenzamos a practicar con el arco. Kaysa me proporcionó flechas normales. Las que rescató de la cueva las tenía bien escondidas. No me reveló el por qué. Lo que sí me percaté, era que a pesar de que estaban escondidas, brillaban. Iba a ser complicado pasar desapercibidos con ellas. Despertaban mi fascinación.
La náyade por su parte había creado minúsculas esferas de cristal. Estaban llenas de agua. Podían resistir mucho tiempo sin estropearse, y servirían a Kaysa para mantenerse húmeda. Llevaba días ocupada con aquellos conjuros. En sus descansos venía a verme y me contaba leyendas e historias sobre el agua. Ella sí que conoció la época de la luz y los colores. En sus ojos se denotaba nostalgia por los tiempos pasados. Me mostró tanta confianza que una vez más me sentí cobarde. No podía desvelar el misterio de los ojos verdes. Tampoco sabría como explicarlo.
Cuando ya me encontraba un poco mejor, comenzamos a practicar con el arco. Kaysa me proporcionó flechas normales. Las que rescató de la cueva las tenía bien escondidas. No me reveló el por qué. Lo que sí me percaté, era que a pesar de que estaban escondidas, brillaban. Iba a ser complicado pasar desapercibidos con ellas. Despertaban mi fascinación.
martes, 30 de agosto de 2011
Filtración
Mi cuerpo estaba pegajoso. Aquella masa viscosa de tierra intentaba infiltrarse en mi piel. Intenté que el oxígeno aguantase el máximo tiempo posible en mis pulmones. Intenté mover los brazos para salir. Nada. Aquella ciénaga parecía tener vida propia. Cuanto más me movía, a más velocidad caía hacia el fondo. Intenté quedarme quieto, pero entonces mi angustia aumentaba. Mis fuerzas vitales estaban aminorando sus constantes. Intenté mirar a mi alrededor, pero la oscuridad era espesa.
Estaba perdiendo el conocimiento. Estrellas fugaces aparecían ante mis ojos. Aquello no debía de ser buena señal. Las estrellas impactaban contra el bosque y todo empezaba a arder. Esperaba que solo fuese fruto de mi imaginación. Deseaba que no fuese una premonición. Estaba divagando. Viajando por mi subconsciente.
Cuando dejé de poder distinguir la realidad de mi propia ficción, noté algo inesperado. Mis pies empezaron a bailar en un espacio vacío. Poco a poco, aquella sensación fue subiendo al resto del cuerpo. Primero mis rodillas, y luego mi cadera entera. Momentos después el único que quedaba preso de aquella viscosidad era mi cuello y mi cabeza. El resto de mi cuerpo colgaba y se movía. Igual que la hoja de un árbol. Como si se derrumbase un barranco, mi cabeza quedó libre y mi cuerpo cayó a mucha velocidad. Me caí encima de algo duro. El golpe que sufrió mi cabeza fue decisivo para que perdiese el conocimiento. Oscuridad.
Estaba perdiendo el conocimiento. Estrellas fugaces aparecían ante mis ojos. Aquello no debía de ser buena señal. Las estrellas impactaban contra el bosque y todo empezaba a arder. Esperaba que solo fuese fruto de mi imaginación. Deseaba que no fuese una premonición. Estaba divagando. Viajando por mi subconsciente.
Cuando dejé de poder distinguir la realidad de mi propia ficción, noté algo inesperado. Mis pies empezaron a bailar en un espacio vacío. Poco a poco, aquella sensación fue subiendo al resto del cuerpo. Primero mis rodillas, y luego mi cadera entera. Momentos después el único que quedaba preso de aquella viscosidad era mi cuello y mi cabeza. El resto de mi cuerpo colgaba y se movía. Igual que la hoja de un árbol. Como si se derrumbase un barranco, mi cabeza quedó libre y mi cuerpo cayó a mucha velocidad. Me caí encima de algo duro. El golpe que sufrió mi cabeza fue decisivo para que perdiese el conocimiento. Oscuridad.
jueves, 18 de agosto de 2011
El respiro final
Todo estaba en la más profunda quietud. Ni siquiera el viento se atrevía a mover alguna pequeña hoja. Todos los presentes nos habíamos quedado vigilantes. No confiábamos en aquella situación. Un sentimiento de culpabilidad revoloteaba en el ambiente. Uno de los caballos blancos se acercó al maestro druida. Este seguía inconsciente, la lucha con la hechicera había mermado todas sus fuerzas. El caballo colocó su prisma encima del pecho del maestro. Empezó a cambiar de color; de transparente pasó a un aguamarina magnético. Desprendía pequeñas luces plateadas que se filtraban por los poros de su piel. Cuando hubo terminado se levantó y se alejó hacia los demás caballos. El pecho del maestro se empezó a mover con regularidad, y su respiración se volvió menos trabajosa. Sus ojos se abrieron y empezó a toser violentamente. Se estaba recuperando poco a poco. Desaparecida mi preocupación por el, observé a todos, pero ninguno resultó gravemente herido. El pequeño ser, me cogió de la mano para que me acercase a ellos. Instaló mis manos encima de los cuerpos de los heridos. Empezaron a brillar débilmente. Ya que no eran heridas muy profundas, se curaron fácilmente.
Me acerqué a los druidas, pero lamentablemente para algunos era demasiado tarde. Entre la batalla con los cuervos y esto habían caído seis hombres. Aquello no podía volver a ocurrir. Demasiadas bajas en tan solo dos batallas.
Intenté mirar para otro lado para reprimir las lágrimas. Habían dado la vida por mí y yo no podía curarles. Les había defraudado. Me concentré en la imagen que tenía enfrente. El pequeño ser estaba mirando fijamente a la dama del árbol. Los pequeños diablillos estaban a su lado también. Me acerqué a ellos a ver si podía sacar algo en claro.
-¿Quién eres?- pregunté a aquella mujer.
- Soy la ninfa del árbol, y tú me has despertado- contestó.
-¿La magia roja de mis manos fue la que te despertó?- la pregunté orgulloso.
-Si, llevaba dormida tantos años que ya no reconocía a los seres que me rodeaban- sonrió- Estoy en deuda contigo, pero no creo que me pueda quedar mucho más, estoy agotando mis energías. La oscuridad tiene un poder demasiado fuerte- empezó a tornarse a color rojo oscuro para pasar a violáceo.
-¿Los demás árboles son como tú?- la pregunté.
-Si Erwan, todos son como yo, pero las ninfas duermen profundamente y no podrán despertar a menos que vuelva la luz- parecía muy triste mientras decía estas palabras- Balder y tú debéis tener cuidado, algunos árboles están tan infectados que al final sus ninfas murieron. Ahora están habitados por monstruos oscuros de alma negra- dijo mientras se esforzó en dar su respiro final. Seguidamente se convirtió en el árbol oscuro y quieto que había sido antes.
Me acerqué a los druidas, pero lamentablemente para algunos era demasiado tarde. Entre la batalla con los cuervos y esto habían caído seis hombres. Aquello no podía volver a ocurrir. Demasiadas bajas en tan solo dos batallas.
Intenté mirar para otro lado para reprimir las lágrimas. Habían dado la vida por mí y yo no podía curarles. Les había defraudado. Me concentré en la imagen que tenía enfrente. El pequeño ser estaba mirando fijamente a la dama del árbol. Los pequeños diablillos estaban a su lado también. Me acerqué a ellos a ver si podía sacar algo en claro.
-¿Quién eres?- pregunté a aquella mujer.
- Soy la ninfa del árbol, y tú me has despertado- contestó.
-¿La magia roja de mis manos fue la que te despertó?- la pregunté orgulloso.
-Si, llevaba dormida tantos años que ya no reconocía a los seres que me rodeaban- sonrió- Estoy en deuda contigo, pero no creo que me pueda quedar mucho más, estoy agotando mis energías. La oscuridad tiene un poder demasiado fuerte- empezó a tornarse a color rojo oscuro para pasar a violáceo.
-¿Los demás árboles son como tú?- la pregunté.
-Si Erwan, todos son como yo, pero las ninfas duermen profundamente y no podrán despertar a menos que vuelva la luz- parecía muy triste mientras decía estas palabras- Balder y tú debéis tener cuidado, algunos árboles están tan infectados que al final sus ninfas murieron. Ahora están habitados por monstruos oscuros de alma negra- dijo mientras se esforzó en dar su respiro final. Seguidamente se convirtió en el árbol oscuro y quieto que había sido antes.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Retorno para la salvación
Las raíces seguían creciendo y moviéndose intentando golpear a su enemiga. Ella por su parte, no se quedaba quieta y lanzaba rayos contra él. En una de las ocasiones, dio de lleno en una de sus raíces. Esta, en vez de morir, se duplico en dos. Se separó justo en donde había impactado aquel rayo. La ramificación había sido increíblemente simétrica. Esto no gustó a la hechicera, y, decidió dejar de utilizar aquella magia. Se concentró y comenzó a utilizar su propia energía. Lanzaba conjuros que hacía que saliesen manchas negras en el árbol. La dama del árbol se enfureció y produjo un pequeño terremoto. Hizo temblar todo y produjo profundos surcos en la tierra.
Mientras tanto, los colmillos no se movieron del sitio. Justo por encima de ellos se veían unos ojos que estaban estudiando todos y cada uno de los movimientos. Era muy confuso saber como iba a evolucionar aquella situación. Skule había descendido al suelo y se veía contrariada por las reacciones de la mujer del árbol. No se lo esperaba, y no sabía muy bien como actuar. Pero era solo cuestión de tiempo, puesto que era mucho más fuerte. En cuanto encontrase una oportunidad, ganaría aquel duelo.
Miré hacia el bosque. No había ni rastro de aquel ser. Ningún brillo que denotase su presencia. Sentí una nueva cuerda en mis pies. No contaba con aquello,inmediatamente me preparé para defenderme. Pegué un salto y la cuerda atrapó al pequeño ser. La hechicera tiró de ella y el pequeño ser salió volando por los aires. Fue a parar a sus pies. Con ello consiguió que los ataques de las raíces cesasen. Nos encontrábamos en una situación complicada. No podíamos dejar que el pequeño ser fuese su rehén. Sopesé todas las posibles soluciones, pero ninguna me convencía. Un pequeño brillo distrajo mi atención. Los colmillos volvieron a aparecer. En dos saltos, aquel ser se situó por detrás de Skule. Mi sorpresa fue máxima cuando descubrí de quién se trataba. Era la bestia. Con un poderoso zarpazo arañó toda la espalda de Skule. La había pillado desprevenida. Soltó la cuerda del pequeño ser, el cuál se quedó atónito. La hechicera se volteó y sin tiempo a nada más cayó de espaldas. La bestia se abalanzó sobre ella. La clavó sus pezuñas en los hombros y enseñó su furia. Su cabeza se movió con fuerza hacia el cuello de Skule. Quería arrancárselo de cuajo. Justo en aquel momento, la hechicera se convirtió en una estela de polvo negro y desapareció.
La bestia perpleja se quedó mirando el suelo unos instantes. Después nos miró a nosotros, inclinó la cabeza a su hijo y con tres saltos desapareció en la oscuridad del bosque.
Mientras tanto, los colmillos no se movieron del sitio. Justo por encima de ellos se veían unos ojos que estaban estudiando todos y cada uno de los movimientos. Era muy confuso saber como iba a evolucionar aquella situación. Skule había descendido al suelo y se veía contrariada por las reacciones de la mujer del árbol. No se lo esperaba, y no sabía muy bien como actuar. Pero era solo cuestión de tiempo, puesto que era mucho más fuerte. En cuanto encontrase una oportunidad, ganaría aquel duelo.
Miré hacia el bosque. No había ni rastro de aquel ser. Ningún brillo que denotase su presencia. Sentí una nueva cuerda en mis pies. No contaba con aquello,inmediatamente me preparé para defenderme. Pegué un salto y la cuerda atrapó al pequeño ser. La hechicera tiró de ella y el pequeño ser salió volando por los aires. Fue a parar a sus pies. Con ello consiguió que los ataques de las raíces cesasen. Nos encontrábamos en una situación complicada. No podíamos dejar que el pequeño ser fuese su rehén. Sopesé todas las posibles soluciones, pero ninguna me convencía. Un pequeño brillo distrajo mi atención. Los colmillos volvieron a aparecer. En dos saltos, aquel ser se situó por detrás de Skule. Mi sorpresa fue máxima cuando descubrí de quién se trataba. Era la bestia. Con un poderoso zarpazo arañó toda la espalda de Skule. La había pillado desprevenida. Soltó la cuerda del pequeño ser, el cuál se quedó atónito. La hechicera se volteó y sin tiempo a nada más cayó de espaldas. La bestia se abalanzó sobre ella. La clavó sus pezuñas en los hombros y enseñó su furia. Su cabeza se movió con fuerza hacia el cuello de Skule. Quería arrancárselo de cuajo. Justo en aquel momento, la hechicera se convirtió en una estela de polvo negro y desapareció.
La bestia perpleja se quedó mirando el suelo unos instantes. Después nos miró a nosotros, inclinó la cabeza a su hijo y con tres saltos desapareció en la oscuridad del bosque.
jueves, 9 de junio de 2011
Pequeñas revelaciones
Cuando nos quedamos tan solo a un paso de distancia empecé a notar como todo mi cuerpo se ponía tenso. El hombre empezó a hacer diversos gestos con la mano. La levantó rápidamente, la hizo descender de forma rítmica, luego la movió hacia la derecha y por último chasqueó los dedos bruscamente. Con esto consiguió que el fuego se extendiese por todo nuestro alrededor, pero lo cambió a un color dorado.
Cuando terminó, comenzó a hablar:
-No sabes lo que estas haciendo aquí, ni quién es tu compañero ¿verdad?- preguntó mirándome, a lo que yo no contesté- de acuerdo, habéis pasado la prueba aunque todavía os queda mucho por aprender si os queréis enfrentar a todo lo que hay en el bosque y más allá- y ante mi cara de incredulidad, prosiguió- nosotros somos los druidas de la noche, nos desplazamos como sombras, y así escapamos de los controles nocturnos. Estamos alarmados porque ya queda poco tiempo para que la oscuridad total se apodere de todo lo conocido. Incluso las almas de los seres vivos se volverán oscuras si no lo paramos.-
-¿Eso qué tiene que ver con nosotros?- pregunté.
-Él es una especie única y mágica- dijo señalando al pequeño ser- hace siglos que no nace uno como él, y te ha elegido a ti- dijo mirando a los demás hombres y haciéndoles un gesto para que se acercasen - su supervivencia es todo un misterio- concluyó.
-¿Quién es él?- pregunté extrañado.
- Las grandes bestias tiene prohibido bajo pena de muerte morder a un humano. Porque cuando se ponen en contacto con su sangre, su cuerpo sufre una extraña magia negra que hace que de forma inexplicable tengan una cría como él- dijo señalando al pequeño ser- Además de la pena de muerte que las persigue, hay muchas leyendas sobre la mala suerte que traen. Por eso ninguna se atreve a morder a los humanos-.
Cuando terminó, comenzó a hablar:
-No sabes lo que estas haciendo aquí, ni quién es tu compañero ¿verdad?- preguntó mirándome, a lo que yo no contesté- de acuerdo, habéis pasado la prueba aunque todavía os queda mucho por aprender si os queréis enfrentar a todo lo que hay en el bosque y más allá- y ante mi cara de incredulidad, prosiguió- nosotros somos los druidas de la noche, nos desplazamos como sombras, y así escapamos de los controles nocturnos. Estamos alarmados porque ya queda poco tiempo para que la oscuridad total se apodere de todo lo conocido. Incluso las almas de los seres vivos se volverán oscuras si no lo paramos.-
-¿Eso qué tiene que ver con nosotros?- pregunté.
-Él es una especie única y mágica- dijo señalando al pequeño ser- hace siglos que no nace uno como él, y te ha elegido a ti- dijo mirando a los demás hombres y haciéndoles un gesto para que se acercasen - su supervivencia es todo un misterio- concluyó.
-¿Quién es él?- pregunté extrañado.
- Las grandes bestias tiene prohibido bajo pena de muerte morder a un humano. Porque cuando se ponen en contacto con su sangre, su cuerpo sufre una extraña magia negra que hace que de forma inexplicable tengan una cría como él- dijo señalando al pequeño ser- Además de la pena de muerte que las persigue, hay muchas leyendas sobre la mala suerte que traen. Por eso ninguna se atreve a morder a los humanos-.
sábado, 4 de junio de 2011
Transformación
Intentando no hacer demasiado ruido, me acerqué para ver el ritual más de cerca. Ver las transformaciones era algo impresionante. Aunque el proceso había sido similar en todos, el último paso, antes de llegar a ser humanos era diferente. Unos sufrían explosiones de luz por todo el cuerpo, otros se retorcían de dolor y emitían unos gritos muy agudos, un tercer tipo tenía fuertes temblores en las extremidades que les hacían caerse una y otra vez, y los últimos se descompusieron en ceniza para volver a renacer en su forma definitiva.
El pequeño ser no se despegaba de mí, y justo cuando todos los que formaban el círculo alcanzaron la culminación de su transformación, me empezó a clavar sus pequeñas garras en el tobillo. Le miré y vi como sus ojos empezaron a volverse de un rojo brillante.
Repentinamente la luz que absorbía las sombras cesó, y se produjo un nuevo estallido, que llegó hasta el cielo. Todo pasó muy rápido, el estallido volvió nuevamente al centro del círculo. En su lugar unas llamas de fuego comenzaron a arder extendiéndose alrededor de todos los participantes. Cuando llegó al último, los ojos de los hombres también empezaron a brillar. Unos ojos eran de color azul celeste, otros de color verde fosforescente, otros violeta intenso, y tan solo unos de color rojo rubí. Estos últimos, empezaron a brillar por encima del resto y pusieron su mirada en nosotros.
El pequeño ser no se despegaba de mí, y justo cuando todos los que formaban el círculo alcanzaron la culminación de su transformación, me empezó a clavar sus pequeñas garras en el tobillo. Le miré y vi como sus ojos empezaron a volverse de un rojo brillante.
Repentinamente la luz que absorbía las sombras cesó, y se produjo un nuevo estallido, que llegó hasta el cielo. Todo pasó muy rápido, el estallido volvió nuevamente al centro del círculo. En su lugar unas llamas de fuego comenzaron a arder extendiéndose alrededor de todos los participantes. Cuando llegó al último, los ojos de los hombres también empezaron a brillar. Unos ojos eran de color azul celeste, otros de color verde fosforescente, otros violeta intenso, y tan solo unos de color rojo rubí. Estos últimos, empezaron a brillar por encima del resto y pusieron su mirada en nosotros.
miércoles, 1 de junio de 2011
Compañero
Intenté dialogar con el pequeño ser aproximadamente una hora, pero no entraba en razón. Seguía aferrado a mi pierna con fuerza. Empecé a dar vueltas sobre mí mismo, a ver si así me dejaba en libertad. Cogí tal velocidad, que todas las ramas y las lianas que estaban cerca se levantaron del suelo. Paré de inmediato, confundido por la fuerza que había cogido mi movimiento. Estaba sufriendo cambios en mi cuerpo y en mis habilidades que no llegaba a comprender.
Cuando me dejó de dar vueltas la cabeza, miré mis piernas, pero el pequeño ser seguía ahí. No se había movido ni un milímetro. No sabía que más podía hacer con él.
-¿No te vas a despegar de mi?- le pregunté , a lo que me miró con los ojos muy abiertos- de acuerdo- resoplé.
Recogí mi mochila y las pocas pertenencias que se habían caído y le hice un gesto al pequeño ser para que me siguiese. Se acercó a su madre, le tocó la zona dañada del vientre y con una lágrima se despidió de ella. Era una escena de lo más conmovedora. No entendía porque aquel pequeño había considerado que era necesario separarse de ella. Quizás algún día lo averiguaría.
Nos adentramos en el bosque otra vez, en aquel laberinto sin escapatoria. A los pocos segundos, a lo lejos una pequeña luz brilló.
Cuando me dejó de dar vueltas la cabeza, miré mis piernas, pero el pequeño ser seguía ahí. No se había movido ni un milímetro. No sabía que más podía hacer con él.
-¿No te vas a despegar de mi?- le pregunté , a lo que me miró con los ojos muy abiertos- de acuerdo- resoplé.
Recogí mi mochila y las pocas pertenencias que se habían caído y le hice un gesto al pequeño ser para que me siguiese. Se acercó a su madre, le tocó la zona dañada del vientre y con una lágrima se despidió de ella. Era una escena de lo más conmovedora. No entendía porque aquel pequeño había considerado que era necesario separarse de ella. Quizás algún día lo averiguaría.
Nos adentramos en el bosque otra vez, en aquel laberinto sin escapatoria. A los pocos segundos, a lo lejos una pequeña luz brilló.
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