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martes, 17 de diciembre de 2013

Ya está a la venta EL BOSQUE SIN LUZ- Oscuridad

Lo podréis encontrar en Amazon para Kindle.. quién no tenga kindle es posible en smartphone, tablet u ordenador, bajarse la aplicación gratuita Kindle y allí se podrá leer!!


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sábado, 19 de enero de 2013

2013!!!


¿Cuáles son vuestros objetivos para el 2013? Espero que se os cumplan todos vuestros deseos!
¿Comenzó bien el año? ¿ya habéis cumplido algún deseo?
Mis objetivos para este año... publicar El Bosque Sin Luz para que podáis leer la historia entera.. y acabar el Bosque Sin Luz II !! espero daros buenas noticias a lo largo de estos meses...
Un abrazo para todos los duendecillos que recorren estos bosques!


viernes, 27 de enero de 2012

Preguntas..

¿Quién será la muchacha de los ojos verdes?, ¿cómo se acercarán a la ciudad de Astra sin ser descubiertos??
Esta todo demasiado tranquilo... ¿Será acaso una trampa??
La calma que precede a la tempestad... la música tétrica de un violín sigue sonando... algo se acerca!!


martes, 20 de septiembre de 2011

Campo electromagnético

Cogí fuerza y valentía de donde no tenía. No quedaban más piedras por los alrededores. Esta vez tenía que utilizar mi ingenio. El guardián al ver la situación de sus compañeros se enfureció. Avanzó directamente hacia mi. Suspiré profundamente. No tenía ningún plan.  Miré otra vez a mis compañeros. Su estado era lamentable.  Necesitaba concentrarme. Me agaché para recuperar fuerzas. Cuando toqué el suelo para mi satisfacción mis manos se encendieron otra vez. La mano verde empezó a absorber una energía que no sabía de donde procedía. Me sentí más fuerte. De repente un canto dulce se escuchó en el interior del pequeño pasillo. Mi mano lo absorbió y resplandeció más que nunca. Mi respiración se volvió agitada. Sentía como la vida crecía dentro de mi. Toqué el suelo. Mi mente se quedó en blanco. Mis ojos empezaron a dar vueltas. Se quedaron en blanco. Una onda de energía se expandió por toda la superficie. Creó una especie de campo electromagnético. Sentí como partículas invisibles se movían de un lado hacia otro.  Procuré solidificar mis pensamientos. Un denso musgo empezó a crecer a vertiginosa velocidad. Unió todas las partículas entre sí, y se expandió. A pesar de la sorpresa, el guardián no se dejó impresionar y avanzó hacia mí  con pesados pasos. Levanté mi mano izquierda y la luz dorada me cegó. Tuve una idea. La coloqué sobre la mano derecha, y me imaginé una tormenta. Aislé la mente de todo y tan solo me concentré en aquella imagen. Poco a poco del musgo comenzaron a salir pequeñas descargas eléctricas. Las piernas del guardián empezaron a temblar. Aumenté la intensidad. Gritos de dolor llegaron a mis oídos. Los obvié. Necesitaba centrar todos mis pensamientos en una sola cosa. Los calambres se le expandieron por todo el cuerpo. Cuando no pudo soportarlo más cayó fulminado.
Una vez más se escuchó la melodiosa voz. Todo a mi alrededor estaba en calma. Caí fulminado en un profundo sueño. Viajé lejos de allí.

martes, 13 de septiembre de 2011

Enredaderas de roca

Si volvíamos sobre nuestros pasos, llegaríamos a la cueva de los murciélagos. Si bajábamos por el acantilado, nos descubrirían. ¿Qué otras opciones nos quedaban?. Volví a mirar por la ventana. Allí estaba la rosa, era la más grande que habíamos visto hasta entonces. Aquello tenía que ser una señal importante. Quizás estuviésemos cerca. Miré al suelo, ahora había cuatro guardianes. Aquello representaba un gran problema. Miré a mis compañeros, estaban demasiado exhaustos para pensar.
Dado que allí estábamos a salvo, acampamos para descansar un par de horas. En cuanto cerré los ojos, las pesadillas volvieron a mí. Poblados quemados, personas hechas prisioneras y ejecutadas, los sollozos de los niños inundaban mis oídos. A pesar de estar profundamente dormido, sabía que era un sueño. Sin embargo, ello no me quitaba la angustia. Me desperté empapado en sudor. Teníamos que avanzar, sino aquellas pesadillas se comerían mis recuerdos más felices. Vino a mi mente mi pequeña princesa, no sabía que había pasado con ella. Miré por la ventana para comprobar cómo estaba la situación. La rosa brillaba más que nunca, solo había un guardián. Era nuestra oportunidad. Íbamos a  aprovecharla.
El pequeño ser dio instrucciones a los duendecillos. Debían tejer una enredadera que no fuese demasiado grande, para que pasase desapercibida, pero sí lo bastante fuerte como para que pudiésemos bajar por ella. En seguida, se pusieron manos a la obra. Con sus manos intentaron teñirla del mismo color que las rocas. Más o menos, consiguieron camuflarla. Había que reconocer que eran muy habilidosos. Con cuidado de no hacer ruido, la enredadera se deslizó por la ventana y llegó al suelo.
Cerré los ojos para relajarme. Era hora de intentar bajar. Yo era primero, el pequeño ser me seguiría. Asks no estaba convencido con la enredadera, iba a buscar su propio método. Cuando mis pies se quedaron colgando, me di cuenta de que era más empinado y alto de lo que esperaba. Esperaba tener bastantes fuerzas como para bajar hasta el suelo. Mis músculos estaban en tensión. La enredadera era dura como una piedra. Tan solo llevaba un cuarto de camino, cuando las heridas se empezaron a producir en mis manos. Intentaba respirar profundamente. No podía hacer ruido. Todo mi cuerpo estaba en tensión. Conseguí bajar a la mitad, allí descansé un poco. Ruido.Mis sentidos se pusieron alerta. Por algún lado se acercaban más guardianes. Nuestros planes habían caído en desgracia.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un momento de paz

Algo de luz. Un atisbo de esperanza. Oscuridad otra vez. Mis pensamientos divagaban por el infinito. Sentía mi respiración. Era extraño, estaba consciente en mi inconsciencia. Las manos me ardían de dolor. Una de ellas estaba tan quemada que no sabía si podría recuperarla del todo. Probablemente me quedarían marcas de por vida. El pequeño ser paseaba de un lado hacia otro preocupado, Asks estaba demasiado cansado e intentaba reponerse, y los duendecillos jugaban con la enredadera. Oscuridad otra vez.
Esta vez en vez de adentrarme en mi entorno, viajé muy lejos. Más allá del bosque. Un reducto de paz se apoderó de mí. Me asusté, no estaba acostumbrado a ello. Subí hasta las nubes y me senté en una de ellas. Veía todo desde allí. La desolación y la tristeza eran la definición perfecta del panorama. Todo oscuro y sin vida. 
Estaba muy cansado, incluso allí sentado. Se me cerraban los ojos y tan solo quería dormir. Adentrarme en aquel mundo de los sueños que había oído que existía. No estaba seguro de ello, nunca me había pasado. Cerré los ojos, pero algo llamó mi atención y los volví abrir. Un olor familiar llegó hasta mi nariz. Respiré profundamente y todos mis sentidos reaccionaron inmediatamente. Ante mi apareció la imagen de mis padres. 
-Sigue tu camino hijo- dijo mi madre- este es tu destino, eres nuestra salvación-.
-En la lejanía estamos contigo- continuó su padre que le tendió la mano- apóyate en mí. No estamos a tu lado físicamente, pero si en tu corazón-.
-Abre los ojos- la sonrisa de su madre hizo que una lágrima resbalase por su mejilla- vuelve de donde viniste, no te quedes aquí. Podrías perderte y no encontrarías el camino de vuelta a tu cuerpo- le explicó ella.
-Vuelve, eres fuerte- le animó su padre- iré contigo hasta el final-.
Oscuridad de nuevo. Confusión. Todo volvía a ser oscuro y duro. No sabía si estaba preparado para volver. Le había gustado aquel momento de serenidad y tranquilidad. No quería volver a las tinieblas. 

sábado, 13 de agosto de 2011

Nebulosa celeste

La fuerza de Skule era cada vez más poderosa. Sus rayos nos estaban aplastando. A pesar de que eramos más, no aguantaríamos mucho. Las embestidas eran demasiado fuertes.  El ambiente se empezó a llenar de partículas negras otra vez. Nuestros poderes se unificaron en uno, magnificamos la energía de Asks formando una nebulosa celeste. En comparación con Skule, era nada. Nos estaba ganando terreno. No aguantaríamos mucho más. Miré a los caballos, seguían ocupados, no podían ayudarnos.
Escuché un golpe seco. El maestro druida se había desmayado. Nuestra nebulosa se hizo más pequeña. La magia de Skule seguía avanzando. La nuestra retrocedía.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Movimientos ralentizados

Un polvo rojizo inundó toda la superficie. Se posó sobre nuestros hombros e hizo que  todos nos estremeciésemos. Aquel polvo afectó incluso a Skule y Asks, así, como al maestro druida. La mujer del árbol sonrió satisfecha, y siguió lanzando su hechizo mágico. Intenté esquivarlo, pero mis movimientos se habían ralentizado. Cada uno de mis músculos pesaba una tonelada.  Miré al pequeño ser en busca de ayuda pero también tenía problemas con sus movimientos.
Me centré en el fondo de la explanada. Mucho  más allá de los soldados. La lucha de magia se había paralizado y los oponentes se miraban desconcertados. Aquella pausa suponía para ellos un giro inesperado de la situación. Skule había perdido la ventaja que tenía porque sus enemigos se estaban recuperando de sus ataques.
Cuando volví a mirar a la mujer del árbol, los diablillos ya no se encontraban con ella. Giré la cabeza con mucho esfuerzo. Era complicado verlos, porque el aire todavía estaba cubierto por la neblina negra. Entorné los ojos para fijar más la atención en los pequeños detalles. Allí los vi, jugando entre los soldados. Dando saltos y estudiándolos minuciosamente. Ellos se divertían, pero los monstruos se enfurecían por momentos.
Concentrado en aquella imagen, me sobresalté cuando el pequeño ser puso su mano sobre mi pierna. Había superado aquel estado de ralenti. Cogió mi mano y me impregnó de su energía. Mis manos empezaron a brillar y pronto me sentí más ligero. Un pequeño destallo de energía apareció a mi izquierda. Los poderes de Skule estaban volviendo, debía aprovechar aquel instante que tenía de ventaja. Cogí el bastón y empecé a atacar a los soldados. Se escucharon gritos de asombro primero, que pasaron a gritos de dolor. Un fuerte golpe en las rodillas, otro golpe certero en el cuello. Un chillido agudo, significaba el reventón de una vena. La sangre salpicaba toda la explanada. Los súbditos de Skule se enfurecieron hasta límites insospechados. Debía actuar rápidamente, porque en cuando recuperasen sus movimientos, irían a por mí con más ahínco que antes.

viernes, 8 de julio de 2011

La explicación

Cada partícula de mi ser comenzó a viajar. A pesar de que mis sentidos estaban intactos, no podía ubicarme. Las veces anteriores, simplemente me había desmayado o todo se había vuelto borroso, pero nunca había estallado convirtiéndome en luz. No sabía cuales serían las consecuencias.
Sentí como todo se volvía negro otra vez. Mi mente dejaba de funcionar, la velocidad del viaje iba disminuyendo. Pocos segundos después, me paré por completo. Sentía una tranquilidad enorme. Las pulsaciones me bajaban y mi corazón dejaba de bombear tanta sangre. Tenía la sensación de volver a mi cuerpo. La oscuridad entera se presentó ante mi.
Poco a poco me fui despertando.  Mi consciencia estaba intacta, pero mi cuerpo reaccionaba muy lentamente. Cuando al fin abrí los ojos vi como el pequeño ser me estaba observando preocupado. Me incorporé con esfuerzo y  me trajo un plato lleno de comida. Le miré extrañado, no comprendía de donde había sacado eso. Después de titubear un poco, comencé a comer. Era la primera vez que ingería cosas decentes desde que había salido de mi hogar. Hasta ahora solo me había alimentado de raíces.
-No podía comunicarme contigo hasta que estuvieses más fuerte- me dijo el pequeño ser mientras estaba terminando.
-Me siento mucho mejor, ¿de dónde ha salido esta comida?- le pregunté curioso.
-Estuve investigando mientras dormías. No muy lejos de aquí hay una pequeña cueva llena de comida. No se de dónde salió, ni lo que significa, pero esta en buenas condiciones. Es un poco extraño- se quedó confundido.
-Cuando me desmayé me fui a otro sitio. Había un árbol, un carruaje, un monstruo medio humano y muchos fantasmas- se me hacía un nudo en la garganta al intentar hablar sobre ello.
-Quizás tengas el don de la bilocación temporal- me dijo pensativo-  las tejedoras del destino te han podido traspasar un poco de su poder y por ello eres capaz de ver lo que pasó, lo que pasa, y lo que es probable que pase- el pequeño ser estaba muy preocupado, tanto que empezó a dar vueltas en círculos para tranquilizarse.
-¿Eso es posible?- le pregunté extrañado. Le miré fijamente pero el pequeño ser había perdido la conexión mental. No eramos capaces de tener conversaciones largas.
Muy despacio me incorporé y empezamos a caminar para adentrarnos en la cueva. Todo estaba muy oscuro y bastante húmedo. Caían gotas extrañas desde salientes del techo. Esta vez eran de un color azul celeste. A pesar de parecer inofensivas intentamos que ninguna de ellas nos alcanzase. Cuando atravesamos esta sala, la cueva empezó a cambiar. Las columnas empezaron a ser más elaboradas. Estaban pulidas y con extraños dibujos. Cuando me acerqué a mirarlas, unas extrañas llamas del mismo color que las gotas que habíamos visto antes, empezaron a surgir en el suelo y se empezaron a expandir a lo largo de todo el pasillo.

jueves, 7 de julio de 2011

Partículas de luz

El carruaje desapareció con la misma velocidad que había venido. Me quedé solo. Todo el mundo se me vino encima y la oscuridad se adentró en mi alma. Incluso el silencio se hizo pesado. Miré a mi alrededor. No sabía como volver hacia la cueva.
Recopilé las pocas fuerzas que me quedaban y empecé a caminar hacia el árbol. Era donde todo había comenzado y donde esperaba que todo finalizase. Eran pocos metros, pero mi cabeza trabajaba a una velocidad de vértigo. Multitud de imágenes pasaron por ella. Intenté hacer un recopilatorio de todo lo que había visto. Analicé cada detalle. La carroza, las almas, incluso analicé los lienzos y al monstruo. Tenía que encontrar la relación entre todo. No entendía del todo a quien representaba aquel personaje. ¿Acaso era un hechicero?, ¿un asesino?, ¿un enterrador?. Sea quien fuere no podía permitir que las imágenes que tanto me habían torturado se hiciesen realidad.  Tendría que hablar con el pequeño ser. Llegaríamos al fondo de esta cuestión.
Ahora estábamos debajo de la tierra. Por lo visto la morada de las almas. Habíamos dejado atrás el bosque sin luz. Tenía la esperanza de volver pronto a la superficie. Cuando llegué a la zona de las raíces del árbol, me senté y traté de concentrarme.  Debía volver. Me imaginé la cueva que había abandonado. No pasó nada. Lo intenté otra vez, lo desee con más fuerza incluso. Noté como mi cuerpo empezó a flotar. Me elevé sin esfuerzo. Intenté concentrarme aún más. Dejé de elevarme.
Repentinamente mi cuerpo empezó a brillar. Cuando sentí que la luz invadió todo mi cuerpo. Estallé en millones de partículas. Sentí como cada partícula de mi ser comenzaba a desvanecerse.

martes, 21 de junio de 2011

Pensando en hielo

Cuando mi piel tocó la pared un grito desesperado salió de mi garganta. Se me abrasó toda la piel. Intenté mantener la concentración al máximo para no perder el control. Empecé a pensar en el bosque oscuro, en las sombras que había visto, pero no servía. Miré arriba hacia el pequeño ser, me estaba sujetando la mano con toda su fuerza para que no cayese. Tenía razón, no podía dejar que esto acabase así. Intenté concentrarme más aún. Imágenes de hielo vinieron a mi cabeza, glaciares que había visto en los viejos libros. Mi respiración empezó a ser más fuerte y noté como la energía comenzó a circular por todo mi cuerpo. Por unas milésimas de segundo me quedé en trance y la energía llegó hasta mi mano. Se produjo un estallido de luz azul y la parte de tierra que rodeaba mi mano se quedó fría.
No era suficiente, me lamenté. Nuevamente cerré los ojos, y esta vez en mi mente aparecieron las manos surgidas de la tierra. Con mucho esfuerzo un nuevo destello de energía explotó. Ahora las manos empezaron a girar en el mismo sentido, se habían vuelto de color azul, tal y como la energía que las había hechizado. Todas giraban al unisono. Yo ya estaba en las últimas, miré al pequeño ser, el me devolvió la mirada con ojos suplicantes. Esa mirada me llegó hasta el alma, pero ya no aguantaba más, mi energía se había consumido del todo con aquellos intentos de salvarme. 
Mis dedos empezaron a resbalar, uno a uno se iban soltando. El pequeño ser me miró otra vez, aunque ahora no le pude devolver la mirada, mi último dedo se soltó. Empecé a notar el calor de la masa naranja y en un segundo vi todas las imágenes de mi vida en la cabeza. Los juegos con mis hermanos, las lecturas con mi padre y las tartas de mi madre.