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martes, 17 de diciembre de 2013

Ya está a la venta EL BOSQUE SIN LUZ- Oscuridad

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lunes, 26 de septiembre de 2011

Árbol subterráneo

Regresé al lado del  pequeño ser. Tenía miedo por él. Todavía estaba inconsciente. Me senté a su lado y esperé. Debía encontrar su fuerza interior. Yo ya no podía hacer más por él.  Asks también estaba muy débil, debía ir a recargar su energía a la morada de la Dama Blanca. Pero estábamos en una especie de ratonera. No sabíamos como salir de ahí. Ignoré la melodía todo el tiempo que estuve allí sentado. Me tapaba los oídos, pero aquello no servía de nada.
Nuevamente, coloqué mi mano verde sobre Balder. Debía intentarlo una vez más. Era mi obligación curarle. Cerré los ojos, me concentré. Mi esencia sanadora se depositó en el. Se quedó en la superficie. Esta vez no penetró dentro de él. Un polvo verdoso le cubrió entero. Me desesperé.
La melodía empezó a sonar con más fuerza. Sentía su llamada. Otra vez estaba poseído por ella. Me llamaba. Empecé a caminar al otro extremo. La melodía procedía de aquella parte del pasillo que no habíamos investigado. Había rastros de comida por el suelo. Comida podrida pero al fin y al cabo alimento.  Me adentré en un oscuro pasillo. La melodía se volvió dulce. Nada iluminaba mi camino. No me importaba. Estaba poseído.
Seguí caminando. Me tropecé varias veces. Había muchas piedras en el camino. Me levanté siempre. Aquella melodía me había entusiasmado. No me importaba nada de lo que tenía a mi alrededor. Cuanto más avanzaba, más sentía el suelo mullido. Era una sensación extraña. Dado que quería saber que pasaba a mi alrededor, llamé la energía a mi mano dorada. Me iluminó el camino. Estaba lleno de musgo por todos lados. La humedad en el ambiente era tan grande que se había reproducido con mucha rapidez. Iluminé más lejos todavía, quería ver el fondo del pasillo. Distinguí una imagen extraña. Mis ojos no querían creer lo que veían. El tronco de un árbol había crecido en el interior de aquel paisaje subterráneo. Estaba recubierto de mugo por todas partes.Tenía una pequeña puerta de madera. Aceleré el paso. Quería saber hacia dónde me llevaría aquello.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Volviendo al árbol flotante

Numerosas hojas azotaban mi cara. El aire silbaba en mis oídos. Era una buena sensación. Por un segundo podía sentir la libertad. Estar bajo tierra había hecho que mi carácter empeorase.  Pero en aquel momento la lejanía de los malos espíritus me lleno de paz. Sabía que un momento así no iba a durar mucho tiempo, por eso quería saborearlo bien. Ardua tarea. Venían a mi cabeza momentos pasados. De sufrimiento y miedo. No me permitieron disfrutar del instante.
Todo aquel sometimiento sin sentido había hecho que el mundo que yo conocía fuese cruel. Todos los seres vivos habían tenido miedo a enfrentarse a la élite del mal. Habían huido al calor de sus hogares. Nadie les había plantado cara hasta ahora. Estaba dispuesto a llegar al final. Sabía que había dos desenlaces posibles, o la destrucción de ellos, o mi propia destrucción. También sabía que era mucho más probable que se cumpliese la última. No por ello iba a desfallecer. Por lo menos sería el primero que les hizo frente. Quizás detrás de mi viniesen más. Por lo menos, esa era la esperanza que aguardaba. 
Seguía flotando por el aire. Las ramas eran cada vez más livianas y mi espíritu más intrépido. Volví a aquel lugar que tantas veces había visitado en sueños. El árbol flotante. Esta vez no estaba lleno de neblina, ni el frío congelaba sus raíces. Cuando aterricé a su lado, el cielo se oscureció. Una tormenta de rayos estaba a punto de caer. Quizás eran consecuencias de mi ataque a los guardianes. La electricidad fluía por todas partes. El aire se cargó tanto que era complicado respirar. No sabía si era tan solo una ilusión o quizás un mensaje oculto. Cuando toqué la corteza, los rayos y truenos retumbaron por todas partes. Una punzada de miedo invadió mi pensamiento. La tensión eléctrica del ambiente y la tormenta no eran una buena combinación. Me eché para atrás. Mis instintos más básicos actuaron y comencé a correr para atrás. La tormenta se había acumulado entorno al árbol. De repente un rayo impactó en el centro de él. Verle atravesado de esta manera me dolió.
Algo estaba pasando, tenía que darme prisa. Los malos presentimientos se estaban apoderando de mí.

viernes, 19 de agosto de 2011

Camino hacia el centro del bosque

Igual que llegaron los caballos blancos, se fueron.  No sabía de donde eran, pero, era una lástima que aliados tan valiosos desapareciesen en el horizonte. Intentaron volar junto con las nubes bajas para no ser descubiertos hasta que al fin, pudieron perderse en las alturas del cielo.
Los druidas se convirtieron en sombras, y, también se fueron. Llevaban consigo a sus muertos, debían darles un enterramiento digno de su condición. Aquella ceremonia duraría unos días, así que nos íbamos a quedar en la más absoluta soledad. Nadie a quién recurrir, cuando el peligro de muerte volviese a llamar a nuestras puertas.
Después de comer algo y relajarnos, decidimos continuar nuestro camino. Cuando nos levantamos, los diablillos hicieron su aparición.  Me extrañó que no hubiesen desaparecido junto con la mujer del árbol. Intenté hablar con ellos, pero no me hacían caso. Tan solo se dedicaban a jugar y a saltar de un lado hacia otro. Al final me cansé y dejé de prestarles mi atención. Nos pusimos en marcha, el caballo de fuego había adoptado otra vez las tonalidades oscuras para pasar desapercibido.
-No tienes la sensación de que los árboles son más oscuros aquí?- le pregunté al pequeño ser.
- Es cierto, están más infectados- me contestó mentalmente. Aquel restablecimiento de conexión me llenaba de tranquilidad- si mis cálculos no fallan nos estamos acercando hacia la parte central del bosque. Es una de las zonas más peligrosas, no se sabe exactamente que hay allí, pero las leyendas cuentan que torturas inimaginables esperan a quién se atreve a adentrarse- dijo mirándome a los ojos fijamente.
-Entonces, ¿hasta ahora estábamos en la periferia?- pregunté atónito.
-Sí,  tan solo era el extrarradio- y dicho esto cortó la conexión.
Me quedé inquieto por aquella afirmación. Un nudo se formó en mi estómago, si aquellas leyendas eran ciertas, tan solo habíamos atravesado la parte fácil del camino.  Lo que nos esperaba no sería nada bueno y aquello no presagiaba nada bueno. 

martes, 16 de agosto de 2011

Raíces y colmillos inesperados

-El gran Erwan, muerto debido a una tormenta, un accidente que conmociona a todos- dijo Skule desafiándome - los amigos que te buscaste no son lo suficientemente fuertes, ni astutos para mi- estaba tan cerca que me acarició con una de sus uñas. Me la clavó en la mejilla, estaba tan afilada que parecía de acero. Me hizo una raja que atravesó la mitad de mi cara, hasta llegar la comisura de mis labios. Noté como gotas de sangre se deslizaban por mi boca, era un sabor salado y cálido. Me estremecí entero al pensar que mi vida podría acabar de una manera tan triste.
La hechicera nos dio la espalda y empezó a conjurar más rayos. Esta vez iban dirigidos hacia los caballos blancos y los druidas. Parecía que quería acabar con todo aquel ser vivo que nos hubiese ayudado. Cuando más gritaba sus conjuros, más se elevaba en el aire. Sus brazos estaban extendidos en señal de bienvenida. Cada rayo que impactaba contra el suelo era una bendición para ella y una maldición para nosotros. Bajó la mirada un momento y apretó más las cuerdas que nos ataban. Estaban tan ásperas que gritamos de dolor. Pequeños hilos de sangre empezaron a empapar nuestra ropa. La impotencia estaba aniquilando nuestro estado de ánimo y nuestras esperanzas.
Un movimiento rápido se produjo a mi derecha. Giré la cabeza tanto como pude. No llegué a ver la situación entera. Una raíz del árbol se estaba moviendo por el suelo hacia nosotros. Fui el único que me percaté de aquellos movimientos. Los rayos estaban impactando contra el árbol y sus raíces empezaron a actuar al respecto. Cuando estuvo a poca distancia de nosotros se levantó con un movimiento muy poderoso. Golpeó con fuerza la cuerda que nos ataba. No consiguió liberarnos. Dio otro golpe certero. Estaba debilitando la magia. Los pequeños duendecillos también  corrieron en nuestra ayuda.
Un grito de consternación me hizo mirar arriba. Dos enormes raíces se habían elevado hasta la altura de la copa de los árboles y habían golpeado a Skule sin que ella se diese cuenta. Por un momento perdió la concentración y el equilibrio y cayó unos metros. Una tercera raíz se elevó y la volvió a golpear. Intenté levantar las manos para poder lanzar algún hechizo. Era imposible, aquella cuerda, además de mantenernos prisioneros, había absorbido toda nuestra energía.
Miré a mi alrededor. Intentaba buscar la manera de ayudar al árbol. Al final se había posicionado a nuestro favor y no podíamos dejarle solo. Un brillo de colmillos apareció entre la oscuridad de los árboles lejanos. Miré con atención. Era algo oscuro, no podía distinguirlo muy bien. Todavía había neblina acumulada en el ambiente. Era el camuflaje perfecto para aquel ser. Sus colmillos afilados era lo único de destacaba.


martes, 9 de agosto de 2011

Personificación tallada en madera

Aquella nube de polvo negro nos dejó en la más absoluta oscuridad. Era imposible mirar a algún lado, y, el valiente que lo intentaba conseguía, por respuesta un abismal escozor en los ojos. Sonidos huecos y golpes al aire se escuchaban perdidos por el horizonte. Aquella pérdida de visión había enfurecido a los monstruos. Destellos muy leves salían de sus armaduras, casi imperceptibles. Debía intentar concentrarme en mis otros sentidos.
Sentí la mano del pequeño ser apoyada en mi gemelo. Me daba la seguridad que yo había perdido con cada golpe recibido. Cerré los ojos y abrí mis oídos. Demasiados sonidos lejanos y ninguno cercano. Debía separarlos y meterlos en cajones diferentes de mi mente. Intenté escuchar los detalles.
Tenía un soldado enfrente. No podía calcular exactamente a que distancia estaba. Di un paso hacia él, pero no sentía su presencia. Intenté ser cuidadoso y dar unos pasos más. Cuando sentí el calor que desprendía su cuerpo, mi bastón habló por si solo. En círculos golpeó sus rodillas haciéndole caer. Gritó de dolor y alertó a los demás. Vinieron corriendo tropezándose con todo lo que había a su paso.
En el otro lado del claro, una llama azul empezaba a renacer. Era débil y parpadeante. El hechizo que había ejecutado Skule era demasiado fuerte para poder contrarrestarlo. Mientras intentaba concentrarme, recibí un certero golpe en la cabeza. Un dolor agudo estalló en todo mi ser. Con dos grandes zancadas me alejé de allí. Eran demasiados para poder salir victorioso. Debía idear algún otro plan.  Aislé mi dolor como pude y volví a concentrarme en el oído y en el olor. El repicar de las hachas empezó a ser rítmico. Estaban destrozando algo, aunque no sabía el que.
Miré a lo lejos, las llamas azules de Asks seguían sin producir luz suficiente. Algo estaba sucediendo y  huía de mi conciencia. Me estaba poniendo nervioso. Unas cuantas astillas llegaron a mis manos. Ahora lo comprendía, aquellos abominables seres estaban intentando talar el árbol.
De repente una luz potente roja se encendió. El árbol entero se iluminó y comenzó a brillar. Sus raíces empezaron a moverse en todas las direcciones posibles. Iluminó toda la superficie con su color.  El tronco parecía como si estuviese hirviendo. Salía vapor de agua por cada una de sus hendiduras. Las astillas que se habían desprendido por los cortes, empezaron a flotar por el aire. Las raíces renacían de sus magulladuras, para ser más fuertes que antes. El tronco empezó a cambiar. Una figura se dibujaba y desdibujaba en cuestión de segundos. Tomaba la forma de una mujer.  Sus ramas se convirtieron en millones de largos dedos acabados en afiladas uñas. Cuando todas y cada una de las ramas adoptaron su forma apareció en el tronco la imagen de una mujer.  Unos grandes ojos se movieron observando todo. Sus uñas empezaron a moverse y las formas de unos pequeños diablillos empezaron  a nacer de las astillas rotas. Se colocaron junto a ella y  también comenzaron a observar todo lo que les rodeaba.
La batalla se había quedado paralizada. Incluso Skule y los druidas miraban boquiabiertos lo que estaba sucediendo enfrente de sus ojos.  Las facciones perfectamente angulosas de la mujer y la dureza de sus ojos, hacían de ella un ser asombroso.
Con una de las ramas, ahora convertida en brazo se tapó la cara y empezó a soplar a través de sus dedos.




jueves, 4 de agosto de 2011

El árbol rojo

La magia empezó a fluir de mis manos. Tenía una ligera idea de lo que quería hacer, pero no sabía cuales serían las consecuencias. Intenté proyectar toda mi fuerza hacia el árbol. Era complicado, nunca había intentando algo tan grande con un ser estático. Skule no me prestaba atención, estaba entretenida haciendo sufrir al pequeño ser.
El árbol empezó a moverse lentamente de un lado hacia el otro. Parecía como si despertase de un largo letargo.  Empezó a cambiar de color progresivamente. Adquirió la misma tonalidad que mis manos. Cuando casi había completado su transformación, Skule se dio cuenta y sus súbditos empezaron a atacar al árbol. Con sus hachas causaban fuertes dolores al árbol en las raíces. La savia comenzó a salir de su interior en forma de lágrimas.
La negra hechicera sacó un amuleto y lo proyectó hacia mí. Era una piedra de color azul oscuro que desató un brillo infernal a su alrededor.  Un rayo de luz salió de ella, atravesó la barrera mágica de la hechicera, e impactó en mi cuerpo. Hielo es lo que sentí. Una capa de hielo invisible envolvía todo mi cuerpo y me impedía respirar. Intenté no perder la concentración. El color del árbol seguía aumentando, la vida estaba volviendo a él. Si conseguía aguantar un poco más con mi magia, la voluntad propia del árbol también aparecería. El hielo me estaba entumeciendo los músculos. Poco a poco, los dedos de la mano me dejaban de funcionar. La palma de la mano también se congeló y mi magia se interrumpió.  Miré a Skule con despreció, estaba disfrutando mucho con aquel momento. A los dos nos tenía a su merced. No podía moverme, luchar contra ella era imposible. De aquel amuleto surgió una cuerda de fuego. Me apresó sin ninguna dificultad. El contraste entre hielo y fuego fue brutal. El dolor que sentía era tan profundo que no podía parar de gritar. Sentía como iba a estallar en mil pedazos. Dos titanes habían chocado en mi cuerpo y estaban luchando por ganar. Cada choque entre fuego y hielo, hizo que mi cuerpo sufriese un calambre. Siempre terminaba con un fuerte espasmo.
Skule me elevó hacia el cielo. A la misma altura que al pequeño ser. Ahora los dos eramos marionetas de la tormenta. De reojo me pareció que el árbol empezaba a brillar y movía sus ramas con más rapidez. Skule debió de darse cuenta también porque miró de inmediato. Sin darla tiempo a reaccionar, una de las ramas alcanzó mi cuerda. La rompió en dos y me precipité al vació. Fui perdiendo el conocimiento por momentos. A veces luz, otras sombras. Me golpee la cabeza cuando toqué el suelo. Perdí el conocimiento. Justo cuando estaba cayendo en un sueño provocado, me pareció ver una sombra grande entre los árboles. Después oscuridad.

martes, 2 de agosto de 2011

Baile de luces y sombras

Las armaduras de color metalizado brillaban más que nunca. Era de noche y la luna impactaba de lleno en ellas. La hechicera pensaba detenidamente cual iba a ser su próximo paso. A mi lado, el pequeño ser  intentaba respirar profundamente para paliar su miedo. En cambio, yo no sabía disimular tan bien, un sudor frío resbalaba por mi piel. Había momentos en los que mi respiración se entrecortaba, y entonces era capaz de oír los latidos de mi corazón.
Para matar el aburrimiento mientras pensaba que hacer con nosotros, Skule empezó a derribar árboles. Con pequeños movimientos de sus dedos, conseguía que se partiesen en dos. Después de crear un círculo de árboles destrozados entorno a nosotros sonrió.
-Ahora ya no tenéis forma de huir, estáis solos y abandonados- en su voz se podía distinguir la excitación de un depredador que va de caza- tantos años esperando al salvador, para liquidarte tan pronto- se acercó a mi. Había dejado de hacer magia negra, sus ojos volvían a ser de un inquietante amarillo.  Cuando estaba tan cerca de mí que podía sentir su aliento en mi nuca, el último árbol cayó.
El caballo relinchó fuertemente. El árbol le había rozado y de un salto salió de su escondite.  A pesar de la sorpresa Skule reaccionó rápidamente y hizo crecer una enredadera de espinas de la nada. Rodeó al caballo con habilidad a pesar de la resistencia que opuso este. Nuestro sueño de escapar se había esfumado en cuanto la primera espina rozó al caballo. Nos habíamos quedado sin el factor sorpresa. Me encontraba a al intemperie, intentando surcar una tormenta demasiado grande.
La hechicera miró al cielo y susurró unas palabras. Las nubes negras se empezaron a agolpar encima de nuestras cabezas. Se avecinaba una gran tormenta. El primer rayo no tardó en llegar. Impactó en una de las raíces de nuestro árbol. Empezó a oler a quemado. Mientras tanto, los truenos empezaron a escucharse por todas partes, retumbando en los oídos. Los relámpagos hicieron del cielo un baile entre luces y sombras.

miércoles, 27 de julio de 2011

Llamas negras y grises

Debíamos alejarnos de allí, para no cruzarnos con aquel destello. Después de observar la situación, era muy probable que exactamente eso sucediese. Debíamos actuar rápidamente si no queríamos cruzarnos en su camino. Miré a mis acompañantes. Ellos tampoco sabían que hacer. No podíamos salir volando, ya que, captaríamos su atención. Debíamos actuar rápido. El brillo azul metalizado, se estaba acercando hacia nuestra posición. Sí salíamos corriendo, posiblemente nos oirían. Estábamos atrapados.
La única opción que nos quedaba era trepar al árbol más cercano e intentar pasar desapercibidos. Con silenciosos gestos, indiqué a mis compañeros el plan. El pequeño ser y yo empezamos a trepar. Cuando ya estuvimos en lo alto, caí en la cuenta de que el caballo no podía trepar y no tendría donde esconderse. Le miré preocupado. El me miró a mí, y de repente vi como una llama se encendía en sus ojos. Empezó a emitir un suave sonido. Parecía el ruido que hacen las hojas de los árboles cuando el viento juega con ellas.
Las llamas de sus crines empezaron a arder de forma más violenta. El color rojo se acentuó, y probablemente se podría ver a kilómetros de distancia. Cuando las llamas alcanzaron su plenitud, empezaron a volverse más oscuras. Pasaron a rojo oscuro, para finalmente volverse grises y negras. Una ola de alegría invadió todo mi ser, de esta manera podríamos pasar desapercibidos. Cuando hubo terminado su transformación, el caballo se agazapó detrás de unos matorrales. Así en un silencio sepulcral esperamos nuestro destino. Mientras tanto, aquel brillo cada vez se acercaba más. Cuando estaba a escasos metros de nosotros, más brillos del mismo color aparecieron. Aquello no era buena señal. Llegué a contar hasta diez, pero mi visión se perdía entre los árboles. Podía ser que hubiese más.
Tenía un nudo en el estómago,el estruendo que se empezó a escuchar por todo el bosque era ensordecedor. Ponía los pelos de punta. Cada vez estaba más cerca, en pocos minutos llegaría a nuestra posición.