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martes, 16 de junio de 2015

Reseña en el Blog La Puerta de los Libros Infinitos



Podréis encontrar una nueva reseña de "El Bosque Sin Luz" en el blog de La Puerta de los Libros Infinitos! 



Es un blog muy interesante dónde podréis encontrar multitud de recomendaciones y está gestionado por Ester, una lectora valiente que siempre acepta nuevos desafios.

Gracias por esta crítica constructiva mostrando lo que te gusta y lo que no.

Un abrazo! 

martes, 17 de diciembre de 2013

Ya está a la venta EL BOSQUE SIN LUZ- Oscuridad

Lo podréis encontrar en Amazon para Kindle.. quién no tenga kindle es posible en smartphone, tablet u ordenador, bajarse la aplicación gratuita Kindle y allí se podrá leer!!


EEUU:  http://www.amazon.com/dp/B00HD304F8

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lunes, 16 de diciembre de 2013

lunes, 16 de abril de 2012

Últimas noticias......!

La historia del bosque está concluida.. y en búsqueda de editorial interesada.... está llena de nuevas situaciones y nuevos peligros... nuevos personajes... 

La segunda parte del bosque.. pronto estará en camino..!!!


jueves, 24 de noviembre de 2011

La ciudad de Astra

Cuando se me pasó del todo el efecto seguimos avanzando.  Me seguía sintiendo poderoso. Mis manos brillaban. Era un brillo leve, casi imperceptible, pero no habían vuelto a su estado normal. Eso me hacía recordar una y otra vez que lo que había sucedido era cierto. Kaysa me miraba con cierto temor. El pequeño ser estaba pensativo. El silencio se había adueñado del ambiente.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Tempestad

La fuerza seguía apoderándose de mi. Era una sensación nueva. Poderosa. Las imágenes de mi pequeña princesa habían desaparecido. La tenía que encontrar cuanto antes. En aquel momento no tenía miedo a Astra. Sabía que ella la retenía. Sabía que sus dedos estaban manchados con la sangre perpetua. No me importaba. Las nubes se  juntaron encima de mí. Sentía como el calor y la electricidad flotaban en el ambiente e inundaban mi cuerpo. Era una sensación mágica. Una experiencia única, indescriptible. Todo a mi alrededor se veía pequeño e insignificante. La furia no me había abandonado. Era capaz de matar por mi hermana. Los instintos salvajes se habían apoderado totalmente de mí.
-Poderoso eres- me habló otra vez aquella voz. 

lunes, 14 de noviembre de 2011

Astra

Axel pasó de largo. No nos había visto. Suspiré profundamente. Kaysa y Balder se habían quedado totalmente congelados. No entendían cómo no nos había visto. Tampoco yo sabía cómo reaccionar.
-No te voy a estar salvando siempre- le volvió a repetir aquella voz- de hecho, puede que esta sea la última vez- y una melodiosa risa se apagó en mi cabeza.
-Prosigamos, no volverá.- respondí de manera agresiva. La náyade me miró extraña, sabía que estaba escondiendo algo. El pequeño ser ni siquiera me miró, parecía molesto también. Yo volvía a ser un cobarde, pero no sabía que decirles. Las pequeñas serpientes saltaban de un lado hacia otro del puente. Era bastante incómodo esquivarlas. Teníamos que prestar mucha atención, pero después del susto de Axel, nos parecía un juego de niños.
No avanzamos mucho más, cuando de repente Kaysa se detuvo.
-Escondeos- gritó con todas sus fuerzas- acercaos a la madera lo máximo que podáis- su voz sonaba con una angustia infinita- se agarró fuertemente a una tabla de madera de la barandilla- mimetizaros con el puente- exhaló en un último intento de llamar nuestra atención.
El pequeño ser y yo nos miramos y rápidamente la hicimos caso. Pocos segundos después el líquido de la ciénaga comenzó a moverse. Una imagen se proyectó por todas las superficies líquidas cercanas. Era Astra. El miedo me paralizó.




miércoles, 26 de octubre de 2011

Ojos verdes

Tenía un nudo inmenso en la garganta. Quería gritar y no podía. Quería huir y no podía. Tres individuos de la élite estaban ante mí. Tan temerosos, tan oscuros. La maldad y la magia negra respiraban por cada poro de su piel.  Uno de ellos me miraba constantemente, los otros tres miraban lo que me rodeaba. Probablemente estaban tanteando dónde me encontraba. Tenía que huir de allí. De repente me acordé de la náyade y del pequeño ser. No recordaba nada, hacía muchas horas que no les veía. Pensé unos segundos. Rebusqué en mi mente. Tan solo recordaba colores llamativos y voces angelicales. Ahora era todo oscuro, como antes. Era extraño. No sabía si había sido un sueño. O quizás la realidad. Tendría que hablar con mis compañeros.
Una sonrisa se dibujó en los labios del ser más alto. Satisfecho por lo descubierto, empezó a desaparecer. Justo en el momento que iban a desvanecerse por completo, una figura adolescente apareció en el plano. Se asomó por detrás de ellos, una chica. El abundante flequillo negro de su frente no tapaba unos grandes ojos esmeralda. Tampoco los tapaban sus horquillas con forma de hojas.  Me estaba observando. Las facciones perfectas de su cara revelaban pensamientos malignos.  La mujer de la élite se dio la vuelta y gritó algo. La muchacha desapareció al instante, no sin antes dejar una huella helada en mi mente y en mi cuerpo. Después de eso, las imágenes desaparecieron.Todo volvió a ser oscuro. La densa agua que me rodeaba, el suelo, los seres microscópicos, todo negro.
La náyade se encontraba enfrente, a mi lado unas sirenas impactadas por lo visto. El pequeño ser apareció de la nada. Todo era confuso, no sabía que había sucedido.  

sábado, 1 de octubre de 2011

Sombras de musgo

Rebusqué entre las piedras del calabozo. Había algo allí que no me convencía. En la parte más alejada de la puerta, encontré musgo. Era de un color azul metalizado. Desde luego no era mío. De alguna manera tenía que haber llegado hasta allí. Quizás, al fin y al cabo podría encontrar una salida. Toqué aquel musgo con delicadeza. Su color era magnético. Estaba demasiado mullido. Intenté arrancar  un trozo. Según lo desprendí, murió. En cambio, el que estaba en el suelo se empezó a reproducir con facilidad. Justo en el momento en el que se iba a cerrar del todo el hueco vacío, una sombra salió. Era parecida a un fantasma. Me atravesó y sentí mucho dolor. Se proyectó sobre las piedras y se quedó allí quieta. Al ver que no se movía, arranqué otro trozo de musgo. Se repitió el mismo proceso. Esta vez, el fantasma que me atravesó me infligió más dolor. Empezaron a moverse. Salieron de la piedra. Se multiplicaron. Ahora había cuatro. Me habían tendido una trampa.

lunes, 15 de agosto de 2011

Cuerdas de magia negra

Nuestra nebulosa de protección cada vez era más pequeña. No entendía como era posible que Skule tuviese más poder que al empezar. Todos estábamos cansados y doloridos, nuestras energías habían menguado. Ella era todo lo contrario, se había crecido con nuestro sufrimiento. Una de sus manos agarraba fuertemente el amuleto que tenía en el cuello, la otra mano apuntaba hacia nosotros. Supuse  que aquel extraño colgante era lo que la daba fuerza. Tenía que averiguar que era y que contenía.
Con brusquedad dejó su otra mano libre y empezó a mirar al cielo. Pronunció palabras en un lenguaje desconocido para mi. Vi  como Asks se estremecía a mi lado,  debía de haber entendido sus gritos. Un segundo después, los truenos empezaron a escucharse por todo el bosque. Rayos de energía, impactaron con fuerza, estaban desafiando nuestra magia. Estábamos siendo atacados por dos frentes, aquello era demasiado para nosotros. Sentí como varios mareos hacían que perdiese la concentración. Intenté aguantar.
Los ojos de la hechicera negra empezaron a moverse a mucha velocidad. Eran negros como el onix más puro. Miró otra vez al cielo y los impactos de la tormenta se intensificaron. Sin mucho esfuerzo rompió nuestras barreras. Nos quedamos al descubierto. Intenté activar mis manos otra vez, pero era demasiado tarde. Ella había sido más rápida, había conjurado unas cuerdas para que nos atasen. Formaron un círculo a nuestro alrededor. Intenté soltarme, era imposible, cada vez que las tocaba una descarga eléctrica recorría mi cuerpo. Era un voltaje tan alto que después del temblor inicial, mi cuerpo se quedó lleno de marcas.
Se acercó hacia nosotros a paso lento. Estaba disfrutando de cada instante. Aquella victoria sobre nosotros la llenaba de satisfacción y orgullo. A pesar de la magia que estaba utilizando para mantenernos presos los ojos la cambiaron a su color normal. El amarillo que desprendía era fulminante. Sus movimientos lentos pero precisos recordaban al reptar de una serpiente. Comenzó a humedecerse los labios y a enseñar los dientes. Nos miraba fijamente, para ella eramos unas presas a punto de ser devoradas.

sábado, 13 de agosto de 2011

Nebulosa celeste

La fuerza de Skule era cada vez más poderosa. Sus rayos nos estaban aplastando. A pesar de que eramos más, no aguantaríamos mucho. Las embestidas eran demasiado fuertes.  El ambiente se empezó a llenar de partículas negras otra vez. Nuestros poderes se unificaron en uno, magnificamos la energía de Asks formando una nebulosa celeste. En comparación con Skule, era nada. Nos estaba ganando terreno. No aguantaríamos mucho más. Miré a los caballos, seguían ocupados, no podían ayudarnos.
Escuché un golpe seco. El maestro druida se había desmayado. Nuestra nebulosa se hizo más pequeña. La magia de Skule seguía avanzando. La nuestra retrocedía.


viernes, 12 de agosto de 2011

Refuerzos

Cogí el bastón e intenté golpear aquella maleza que había enredado mis pies. Era fuerte, pero mis ganas de escapar de allí eran infinitas. A dos soldados se los había tragado por completo. No quería correr la misma suerte. Intenté moverme con más rapidez que las enredaderas. Golpee a las que estaban cerca del pequeño ser para que también se librase de su cárcel.
Entre los dos intentamos llegar al origen. No era fácil, los diablillos nos estaban haciendo la vida imposible. Parecía como si nos considerasen sus enemigos. Por suerte, el pequeño ser me impregnó de su energía y conseguí que mis manos desprendiesen calor. La energía roja empezaba a fluir otra vez por mis venas. De esta manera conseguí controlar aquellas salvajes hojas. No las gustaba el calor, así que ya no se enredaban entre mis piernas, había logrado avanzar. Cuando llegué, empecé a golpear con el bastón fuertemente las raíces. Eran más duras de lo que pensaba y probablemente no conseguiría acabar con ellas. Pero por lo menos iba a intentar debilitarlas. Los diablillos se dispersaron y la falta de canto afectó mucho a las enredaderas. Dejaron de crecer y perdieron fuerza. Aproveché aquel momento de confusión de todos los presentes, para adentrarme en la explanada y ponerme del lado de los druidas. Estaban bastante desmejorados y su energía había mermado.
Justo cuando los soldados se disponían a atacar otra vez unos destellos de luz aparecieron en el cielo. El caballo de fuego estaba volando por encima de nuestras cabezas. No estaba solo, había dos caballos más con él. Eran de complexión mucho más pequeña y de un reluciente blanco. Sus alas tenían la misma forma que un halcón. En la frente tenían un prisma que estaba rebosante de energía. Desprendía chispas de electricidad con cada aleteo.  Se posaron sobre la tierra con un porte majestuoso y bajaron la cabeza en señal de respeto hacia los druidas.
Sin ningún tipo de miramiento empezaron a atacar a diestro y siniestro a los soldados. El caballo de fuego dibujaba en el aire figuras llenas de calor y fuego que luego impulsaba hacia sus enemigos. Después los caballos blancos dejaban salir la electricidad de sus prismas y los otros recibían importantes descargas que dejaban todo su cuerpo temblando. Aquellos monstruos intentaban defenderse como podían, pero se encontraban ante seres muy superiores. Me quedé tranquilo, los abandoné y me desplacé hacia donde se encontraba la lucha de titanes.
La fuerza de Asks estaba menguando, y el maestro no era lo suficientemente fuerte para envestir los ataques de Skule. Con los rayos y truenos que estaba lanzando Skule, había quemado los pocos árboles que habían quedado en pie. A su alrededor solo había terror y desolación. No respetaba la vida en ninguna de sus manifestaciones. Con pasos alargados me situé al lado de Asks y proyecté mis manos hacia ella. Cada una de ellas adquirió su color habitual, una dorada y otra verde. El pequeño ser estaba a mi lado, sus ojos empezaron a cambiar de color, también se estaba preparando para atacar con su magia. Potentes encantamientos salieron por su boca, y mis manos empezaron a brillar más.
A pesar de todo no eramos suficientemente fuertes, íbamos a conseguir tiempo con todo aquello. Pero no la victoria.

viernes, 5 de agosto de 2011

Juego de luces

En la oscuridad empecé a ver espectros. No quería estar allí. Estaba volviendo al árbol donde me había encontrado con aquel ser despreciable y su carruaje lleno de almas perdidas. Intenté luchar contra eso con todas mis fuerzas. Me partiría el alma ver a mi pequeña princesa otra vez entre los barrotes.
Cree una fortaleza mental para escapar de allí. Sentía mi cuerpo húmedo, y quería volver hacia él. Escalofríos recorrían mi cuerpo constantemente. Aquella bilocación hacia mermar mis fuerzas de manera más rápida. Intenté concentrarme aún más, pero cuanto más me acercaba a aquel lugar, más recuerdos venían a mi mente y me resultaba muy complicado.
Un calor repentino recorrió mi cuerpo. Me empezaron a arder los pies y se extendió por todo mi cuerpo. Oscuridad. Abrí los ojos y noté como mis pulmones se quedaron sin aire. Oscuridad.
Me costó abrir los ojos y acostumbrarme a aquella luz repentina. Era azul celeste y la fuente  no se encontraba lejos de mí. Me puse la mano en la frente para protegerme los ojos. El pequeño ser estaba a mi lado. También había caído desde las alturas y todavía se encontraba inconsciente.
El grito de Skule me devolvió a la realidad. Era un grito desgarrador, lleno de odio y rabia.  La luz era demasiado cegadora para poder analizar la situación. Me dí la vuelta y allí vi como los monstruosos súbditos de la hechicera negra se acercaban a pasos apresurados. Me levanté de un salto. Grité al pequeño ser. Debía despertarse, teníamos que enfrentarnos a ellos. Yo solo no podría con todos ellos.
En el lado de la luz, los ruidos y gritos eran muy extraños. Skule estaba luchando contra alguien. Volví a mirar al pequeño ser, se estaba despertando poco a poco. Un sudor frío empezó a resbalar por mi espalda. Los primeros ataques los tendría que afrontar yo solo. Eran demasiados. Necesitaba un plan. Otra vez percibí varias sombras detrás de los árboles lejanos. No sabía si era mi imaginación, estaba confundido. No había tiempo para pensar más, volví a mirar las armaduras azules. El primer soldado dio un salto inesperado e impactó contra mí. Me tiró al suelo. Mi columna vertebral crujió por el impacto. Me había pillado desprevenido. Me costaba respirar.

jueves, 4 de agosto de 2011

El árbol rojo

La magia empezó a fluir de mis manos. Tenía una ligera idea de lo que quería hacer, pero no sabía cuales serían las consecuencias. Intenté proyectar toda mi fuerza hacia el árbol. Era complicado, nunca había intentando algo tan grande con un ser estático. Skule no me prestaba atención, estaba entretenida haciendo sufrir al pequeño ser.
El árbol empezó a moverse lentamente de un lado hacia el otro. Parecía como si despertase de un largo letargo.  Empezó a cambiar de color progresivamente. Adquirió la misma tonalidad que mis manos. Cuando casi había completado su transformación, Skule se dio cuenta y sus súbditos empezaron a atacar al árbol. Con sus hachas causaban fuertes dolores al árbol en las raíces. La savia comenzó a salir de su interior en forma de lágrimas.
La negra hechicera sacó un amuleto y lo proyectó hacia mí. Era una piedra de color azul oscuro que desató un brillo infernal a su alrededor.  Un rayo de luz salió de ella, atravesó la barrera mágica de la hechicera, e impactó en mi cuerpo. Hielo es lo que sentí. Una capa de hielo invisible envolvía todo mi cuerpo y me impedía respirar. Intenté no perder la concentración. El color del árbol seguía aumentando, la vida estaba volviendo a él. Si conseguía aguantar un poco más con mi magia, la voluntad propia del árbol también aparecería. El hielo me estaba entumeciendo los músculos. Poco a poco, los dedos de la mano me dejaban de funcionar. La palma de la mano también se congeló y mi magia se interrumpió.  Miré a Skule con despreció, estaba disfrutando mucho con aquel momento. A los dos nos tenía a su merced. No podía moverme, luchar contra ella era imposible. De aquel amuleto surgió una cuerda de fuego. Me apresó sin ninguna dificultad. El contraste entre hielo y fuego fue brutal. El dolor que sentía era tan profundo que no podía parar de gritar. Sentía como iba a estallar en mil pedazos. Dos titanes habían chocado en mi cuerpo y estaban luchando por ganar. Cada choque entre fuego y hielo, hizo que mi cuerpo sufriese un calambre. Siempre terminaba con un fuerte espasmo.
Skule me elevó hacia el cielo. A la misma altura que al pequeño ser. Ahora los dos eramos marionetas de la tormenta. De reojo me pareció que el árbol empezaba a brillar y movía sus ramas con más rapidez. Skule debió de darse cuenta también porque miró de inmediato. Sin darla tiempo a reaccionar, una de las ramas alcanzó mi cuerda. La rompió en dos y me precipité al vació. Fui perdiendo el conocimiento por momentos. A veces luz, otras sombras. Me golpee la cabeza cuando toqué el suelo. Perdí el conocimiento. Justo cuando estaba cayendo en un sueño provocado, me pareció ver una sombra grande entre los árboles. Después oscuridad.

martes, 2 de agosto de 2011

Baile de luces y sombras

Las armaduras de color metalizado brillaban más que nunca. Era de noche y la luna impactaba de lleno en ellas. La hechicera pensaba detenidamente cual iba a ser su próximo paso. A mi lado, el pequeño ser  intentaba respirar profundamente para paliar su miedo. En cambio, yo no sabía disimular tan bien, un sudor frío resbalaba por mi piel. Había momentos en los que mi respiración se entrecortaba, y entonces era capaz de oír los latidos de mi corazón.
Para matar el aburrimiento mientras pensaba que hacer con nosotros, Skule empezó a derribar árboles. Con pequeños movimientos de sus dedos, conseguía que se partiesen en dos. Después de crear un círculo de árboles destrozados entorno a nosotros sonrió.
-Ahora ya no tenéis forma de huir, estáis solos y abandonados- en su voz se podía distinguir la excitación de un depredador que va de caza- tantos años esperando al salvador, para liquidarte tan pronto- se acercó a mi. Había dejado de hacer magia negra, sus ojos volvían a ser de un inquietante amarillo.  Cuando estaba tan cerca de mí que podía sentir su aliento en mi nuca, el último árbol cayó.
El caballo relinchó fuertemente. El árbol le había rozado y de un salto salió de su escondite.  A pesar de la sorpresa Skule reaccionó rápidamente y hizo crecer una enredadera de espinas de la nada. Rodeó al caballo con habilidad a pesar de la resistencia que opuso este. Nuestro sueño de escapar se había esfumado en cuanto la primera espina rozó al caballo. Nos habíamos quedado sin el factor sorpresa. Me encontraba a al intemperie, intentando surcar una tormenta demasiado grande.
La hechicera miró al cielo y susurró unas palabras. Las nubes negras se empezaron a agolpar encima de nuestras cabezas. Se avecinaba una gran tormenta. El primer rayo no tardó en llegar. Impactó en una de las raíces de nuestro árbol. Empezó a oler a quemado. Mientras tanto, los truenos empezaron a escucharse por todas partes, retumbando en los oídos. Los relámpagos hicieron del cielo un baile entre luces y sombras.