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martes, 16 de junio de 2015

Reseña en el Blog La Puerta de los Libros Infinitos



Podréis encontrar una nueva reseña de "El Bosque Sin Luz" en el blog de La Puerta de los Libros Infinitos! 



Es un blog muy interesante dónde podréis encontrar multitud de recomendaciones y está gestionado por Ester, una lectora valiente que siempre acepta nuevos desafios.

Gracias por esta crítica constructiva mostrando lo que te gusta y lo que no.

Un abrazo! 

martes, 22 de noviembre de 2011

Alma oscura

Cuando estuve lo suficientemente cargado, los rayos cesaron. La bestia que había despertado en mí se estaba apaciguando. Sentía como una parte importante de mí se había desarrollado. Me sentía más completo que antes. Menos perdido. Tenía un objetivo claro. No sabía que pasaría después. En esos momentos no me importaba. Quería salvar a mi pequeña princesa. Si luego toda la cólera de la élite se cernía sobre mí, no me importaba. Tampoco las maldiciones. Tenía la mente despejada para mi objetivo.
-Esto no es bueno- dijo la náyade haciéndome volver a la realidad.
-¿El qué?- la pregunté extrañado.
-Los rayos, se asocian a lo malo. Es así desde la antigüedad. El poder de controlar los fenómenos eléctricos siempre lo han tenido los magos oscuros Erwan- me dijo muy seria- Skule tiene ese poder- añadió después de una pausa.
- Eso no significa que yo tenga un alma oscura- repliqué mirando al pequeño ser.
- Puede- dijo lentamente Kaysa- pero tampoco es buena señal-.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Viajando por los confines de los enigmas

Hielo. Bloques poderosos flotaban en el mar. Ahora viajaba a lugares lejanos. Estaba volando por encima del hielo. Había llegado hasta la madre de todos los hielos. Era tan grande y consistente que era imposible romperla. De ella se iban desprendiendo pequeños trozos que caían al mar violentamente. Era algo impresionante estar allí. De momento no había sentido dolor, ni angustia de nadie. Quizás tuviese un pequeño espejismo de tranquilidad. Aquella sensación duró poco. Muy cerca había paredes muy altas hechas del mismo material. Allí se encontraban seres congelados. Eran animales, algunos de los que se encontraban allí eran simples crías. Tan solo podían mover los ojos y la boca. Comenzaron a lanzar aullidos sollozantes. Las crías no podían llorar, las lágrimas se habían convertido en hielo. Les miré a los ojos, el suplicio que nadaba en ellos era sobrecogedor. Sentí una empatía con ellos muy grande. Una vez más mis manos estaban atadas. No podía ayudarles. Mi alma se había roto en mil pedazos. La esencia de su dolor había penetrado en mi piel y sentía como me estaba consumiendo.
Pude abrir los ojos un momento. El agua oscura me estaba llegando hasta la barbilla. No sería capaz de salir de allí y atravesar a todos los fantasmas. O bien me ahogaba en la pena o en el agua. El tercer fantasma me quería llevar nuevamente hacia el hielo, pero intenté resistirme. Mi mente vagaba entre las tinieblas. Era semiinconsciente de lo que sucedía a mi alrededor. Una puerta se abrió ante mí. Una luz apareció. Alguien me tendió la mano. No se si la llegué a coger. El agua se estaba adentrando en mi nariz. Había subido del nivel de mi boca. Tampoco sabía si era una mano real o ficticia. Continué divagando, viajando por los confines de los enigmas.


lunes, 22 de agosto de 2011

Las visiones del pequeño ser

A pesar de que en las siguientes horas no volví a ver aquellas caras. No podía dejar de pensar en ellas. Venían una y otra vez a mi mente con las formas más terroríficas posibles. Unas veces tenían rasgos humanos, otras veces animales. Incluso en alguna ocasión era complicado definir las figuras. Me estaba obsesionando, pero era tan real que escalofríos me recorrían todas las partes del cuerpo cada vez que pensaba en ello.
Por otra parte nuestro camino seguía un sendero muy oscuro pero tranquilo. Apenas veíamos a un metro de distancia. Las rocas salientes dificultaban nuestro avanzar. Las horas pasaban rápidas, pero nuestros pasos eran lentos. Intentamos buscar algún sitio para trasnochar, pero ninguno nos parecía lo suficientemente seguro. Los duendecillos se adentraron en el bosque. Miré al pequeño ser y les seguimos. Era mejor alejarse del camino durante la noche. Había muchos espíritus que vigilaban los caminos por las noches. Eran espectros de lo que un día fueron humanos pero sucumbieron a los poderes de la magia negra. Al morir sus cuerpos se momificaron y se convirtieron en  almas prisioneras de Skule y sus secuaces. 
Cuando estuvimos en una zona tranquila, el pequeño ser se sentó. Cruzó las piernas y cerró los ojos. Su respiración se ralentizó y empezó a flotar en el aire. No se elevó mucho, pero lo suficiente como para  que nos quedásemos mirándolo sin pestañear. Dado que aquello iba para largo, me distraje mirando como los diablillos se hacían bromas entre sí. 
Cuando al fin el pequeño ser dejó su meditación me acerqué a él. Estaba totalmente pálido y con los ojos aterrorizados. Me alarmé, ¿qué había visto?. 

miércoles, 6 de julio de 2011

Un alma nueva

El medio- hombre sonreía con malicia al ver mi sufrimiento. Intenté levantarme, aunque mis rodillas y mi alma estuviesen rotas por el dolor que me producían aquellas imágenes. No podía dejar que eso pasase, debía evitarlo a toda costa.
Con decisión me puse enfrente de él. Levanté la mano despacio, para después moverla a una velocidad vertiginosa. Conseguí coger los dos lienzos ante la sorpresa del hombre. Pero lejos de enfadarse, sonrió otra vez. Le miré desafiante. Tenía los lienzos en mi poder. Me puse a mirarlos con atención, sí, eran ellas, no cabía ninguna duda. Sin darme tiempo a guardarlos o destruirlos, se desvanecieron ante mi.
El medio-hombre soltó una carcajada que se propagó por  todo el espacio vacío. Después me miró fijamente, y empezó a murmurar unas palabras en voz baja. Como respuesta a eso, me quedé totalmente inmóvil, no tenía ningún poder sobre mis músculos. Cuando comprobó que efectivamente no podía hacer nada, se dio la vuelta. Levantó los brazos lentamente  y empezó una invocación. Las almas perdidas del carruaje empezaron a gritar desesperadamente. Tal era la intensidad del sonido que un leve hilo de sangre recorrió mi oído.
Cuando terminó su invocación se giró hasta que nos quedamos cara a cara.  En los brazos llevaba el cuerpo de una chica de unos catorce años aproximadamente. Estaba muy mal herida y luchaba por su vida.  El monstruo la depositó en el suelo y empezó a hacer otra invocación. Luces brillantes empezaron a salir de la chica. Él, puso la mano a la altura de su cabeza y la luz se intensificó. Duró tan solo unos instantes, la chica no tenía las suficientes fuerzas para luchar contra él. Cuando dejó de salir luz de ella, la cúpula de la carroza se encendió. Empezó a absorber toda la luz y el cuerpo de la chica se quedó sin vida. Cayó al suelo y se convirtió en cenizas. Cuando la cúpula dejó de brillar, una nueva alma apareció entre los barrotes.
De mis ojos salían lágrimas por la impotencia. Aquel monstruo la había matado delante de mí. Yo no había hecho nada. Estaba hechizado para no moverme. Le miré con odio, y vi como un insecto salió de su boca. Lo atrapó con la lengua y se lo llevó a la boca otra vez. Después de eso, me miró con satisfacción y me señaló el suelo. Los dos lienzos habían vuelto a aparecer. Soltó una nueva carcajada y se fue hacia el carruaje, dejándome inmóvil.

lunes, 4 de julio de 2011

El carruaje

Por arte de magia la carroza empezó a temblar. El hombre levantó la mano más alto y nuevamente chasqueó los dedos. Los costados de la carroza se deshicieron con tal facilidad que parecían fabricadas de aire.  Ante mis ojos aparecieron unos gruesos barrotes de hierro. La cúpula estaba formada por un cristal verdoso acabado en punta. Poco a poco, empezó a llenarse de energía y empezó a oscurecerse. Cuando se hubo completado el proceso, pasó a escalofriante verde oscuro. Es entonces cuando se empezaron a escuchar gritos. Eran gritos intensos, llenos de amargura y sufrimiento. Empecé a notar como los ojos se me llenaban de lágrimas. Muchas de las voces que se oían pertenecían a niños. Parecían desgarros ardientes provenientes desde lo más profundo de la garganta.
Poco a poco se empezaron a materializar personas detrás de los barrotes. Aparecían poco a poco, sin prisa, pero sin pausa. Eran imágenes que mi cabeza no olvidaría. Sobre todo había mujeres, muchachos jóvenes y niñas pequeñas. A pesar de ser fantasmas se podían distinguir perfectamente los cortes de sus brazos, a algunos les faltaban dedos, otros se apoyaban con un bastón a falta de una pierna.. La imagen me producía tremenda ansiedad. 
El medio-hombre me miraba con satisfacción. Cuando peor era mi aspecto, más satisfecho estaba él. Esperó con paciencia a que apareciesen todas y cada una de las personas encerradas. Cuando se terminó el proceso, empezó a levantar lentamente su huesuda mano. La colocó enfrente de mis ojos y empezó a levantar la otra mano, la cual estaba compuesta por carne mugrienta. La colocó a la misma altura que la otra y dio una palmada. Enfrente de mi aparecieron dos pergaminos en blanco. Con delicados trazos dos imágenes empezaron a dibujarse. 
Sentía como mi respiración cada vez era más acelerada. No sabía que iba a aparecer en esas imágenes pero mi instinto me decía que no era nada bueno. Bien podrían ser las próximas víctimas en ocupar el carruaje.


jueves, 30 de junio de 2011

Conexión mental

Me desperté de mi pequeño descanso con una sensación muy extraña. Algo me inquietaba. Miré a mi alrededor y seguía en el mismo sitio. El pequeño ser estaba dormido a mi lado y el diminuto riachuelo expulsaba agua poco a poco. Me levanté y me mojé la cara. ¿A qué se debían todas esas imágenes?, no sabía si eran imágenes pasadas, presentes o futuras.
- Las gotas negras te han afectado mucho- oí una voz en mi cabeza, me giré y vi al pequeño ser que me estaba mirando con unos ojos brillantes.
-¿Eres tú el que me está hablando?- le pregunté boquiabierto.
-Sí, pero las conexiones mentales contigo son muy complicadas. Tu cabeza es un laberinto, y, es difícil encontrar la conexión que necesito para comunicarme- me replicó.
-¿Qué me ha pasado?- pregunté.
-Las gotas negras son una concentración de energía negativa pasada. Eso significa que puedes ver cosas que han pasado con anterioridad, no puedes interceder, tan solo observar. Sacan lo peor de cada persona, sus miedo más ocultos- me explicó el pequeño ser- algo muy malo ha tenido que pasar aquí para que hayan aparecido- estaba muy intranquilo.
-Pero yo he visto también almas perdidas- le dije aterrado, a lo que el pequeño ser se quedó pensativo.
-Te están reclamando, quieren que las ayudes- dijo preocupado- te estoy perdiendo, ¿sigues ahí?- empecé a oír el eco del pequeño ser. Nuevamente la vista se me empezó a nublar y divisé el árbol de las almas a lo lejos.

martes, 28 de junio de 2011

En las entrañas del árbol

Por más que agudizaba el oído nada. Era un silencio inquietante, un silencio que ponía los pelos de punta. Una ola de calor me atravesó el cuerpo. Venía de las entrañas del árbol. La temperatura allí dentro iba aumentando por momentos. Unas pequeñas llamas de fuego aparecieron en los costados.Si seguía avanzando así, me quemaría vivo.
Unas suaves voces empezaron a acompañar a las llamas. Cuanto más se avivan las llamas más fuertes eran aquellas voces. Pronto la piel me ardería y mis tímpanos estallarían. No tenía escapatoria. Estaba en un espacio muy estrecho. 
Cuando las llamas alcanzaron un tamaño considerable, noté como mi cuerpo se empezó a encoger. Mis músculos sufrieron temblores y pequeños espasmos. Cada vez se estaba haciendo más pequeño. Llegó al tamaño de un niño. Cuando mi reducción se estabilizó, el fuego también cesó de crecer. Noté como la temperatura era insoportable y las voces habían llegado a tal  nivel que me estaban taladrando los oídos y la cabeza. Cuando pensaba que estaba en el  límite de mis fuerzas un frió glaciar sacudió todo el interior del árbol. Las llamas se apagaron al igual que las voces. Otra vez silencio. 
Detrás del silencio empezaron a aparecer espectros. Figuras difuminadas que se volvían más claras cuando se acercaban a mi. Eran mujeres y niños. Todos con expresiones de dolor y sus caras reflejaban terror. Y más silencio. Y más imágenes. Cada uno de esos fantasmas habían tenido vida propia, seguramente con cosas buenas y cosas malas. Ahora sus ojos representaban solo el sufrimiento de su muerte. Estaban vacías de alegría, vacías de amor. Una nueva ola de frío polar se cernía sobre mí.