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domingo, 11 de enero de 2015

El Bosque Sin Luz ya está a la venta!!!

Con mucha alegría os informo que El Bosque Sin Luz ya se encuentra en formato libro papel y por el momento lo podréis encontrar en las siguientes librerías en Madrid (España):



Villaviciosa de Odón:
Librería Dickens Centro Comercial Villacenter, Avda Príncipe de Asturias 129
Libreria Bishop : Calle Nueva 26

Boadilla del Monte
Paper World: Calle Jose Antonio 47
BIMPI Librería-Papelería Avda Siglo XXI ,14
Punto y Goma Papelería - Librería : Avda. Isabel de Farnesio 18

Majadahonda:
Montero Papelería - Librería: Avda. Reyes Católicos 8

Pozuelo:
Librería Fortunata c/ Atenas 2

Librería Zepol: Plaza Mayor s/n
Librería DonPapel : c/ Sagunto 20



Móstoles:
Librería Dominguez : C/ Cid Campeador 8

Librería Plumier: c/ Roma 6



Alcorcón:
Librería Fabula: Avda Lisboa 8 Posterior

Librería J3M: c/ Vizcaya 2

Fuenlabrada
Librería Letras: c/ San Francisco Javier 1
Librería Feli: c/ Dinamarca 1



Madrid Zona Ventas:
Quisco y Libros: C/ Ricardo Ortiz 4

Pronto estará en más y también en las bases de datos de Fnac y Casa del Libro


sábado, 19 de enero de 2013

2013!!!


¿Cuáles son vuestros objetivos para el 2013? Espero que se os cumplan todos vuestros deseos!
¿Comenzó bien el año? ¿ya habéis cumplido algún deseo?
Mis objetivos para este año... publicar El Bosque Sin Luz para que podáis leer la historia entera.. y acabar el Bosque Sin Luz II !! espero daros buenas noticias a lo largo de estos meses...
Un abrazo para todos los duendecillos que recorren estos bosques!


jueves, 8 de diciembre de 2011

Hasta pronto

Buenos días para todos los duendecillos del bosque!!

El crecimiento del Bosque continua.. La magia no se apaga.. los misterios no desaparecen.. las cosas no se quedan aquí!! :), la historia ha sido desarrollada a parte.. con más misterios, más escenas y más curiosidades... en un manuscrito que espero terminar relativamente pronto. Espero encontrar alguna editorial interesada en mi proyecto y así poder ofreceros la historia completa. 

Toda la historia está bajo registro en propiedad intelectual, (incluido el blog claro) :), así que puedo seguir trabajando en ello para poder ofreceros El Bosque en estado puro. 

Un abrazo muy fuerte y os comentaré las novedades!!

Que la magia fluya por los árboles de un mes frío y lleno de cuentos, 


jueves, 16 de junio de 2011

Nuevos temblores

El humo blanco cubrió toda la explanada a excepción de dos círculos, uno alrededor de los druidas, y otro entorno a nosotros  . Era muy denso y salía constantemente.  Al principio los cuervos estaban muy confusos y no sabían que hacer. Al cabo de unos minutos el humo alcanzó una temperatura muy elevada, algunos sufrieron serias quemaduras. Iniciaron el vuelo derrotados. Poco después el humo cesó. Los druidas nos dedicaron una mirada de agradecimiento y corrieron a socorrer a los heridos.
Respiré profundamente y por un momento me sentí tranquilo. Había acumulado demasiada tensión en muy poco tiempo. El pequeño ser cerró los ojos y se acurrucó  a mi lado. Había realizado un gran esfuerzo, y, la energía que le había traspasado era insuficiente. En escasos segundos se quedó profundamente dormido. Yo intenté aguantar, pero tras comprobar que todo estaba bien, me venció el cansancio.
Me despertó un fuerte temblor. Los druidas y el pequeño ser se quedaron alarmados también. Tras el primero, otros cuatro siguieron. Las grietas del suelo se abrieron un poco más y nos quedamos totalmente incomunicados. Nadie comprendía lo que estaba pasando.
Miré dentro de una grieta. Me escondí lo más rápido que pude, ya que vi como el humo blanco avanzaba por el hueco y pronto saldría. Una segunda explosión de humo blanco se produjo. La siguieron un par de temblores más y empecé a notar como la tierra se empezaba  a desplazar. Una ola de pánico nos inundó. Se había formado un círculo hueco a nuestro alrededor. No teníamos como escapar de allí. La tierra se empezó a mover y bajamos de nivel. El sonido de un derrumbamiento inundó mis oídos.

sábado, 11 de junio de 2011

Cuervos negros

Una bandada de cuervos negros de hipnotizantes ojos naranjas estaban sobrevolando por encima de nosotros. Eran enormes y tenían unas montaduras de cuero encima de su cuerpo. Con mucha calma nos observaban minuciosamente. Algunos se aproximaron a nosotros y pude ver sus poderosos picos.  Cuando dieron un par de vueltas y estudiaron todo el panorama se empezaron a posar sobre el suelo. Ahí lo pude ver con claridad, unos extraños y pequeños seres marrones, peludos, de orejas puntiagudas y brillantes ojos naranjas, estaban sentados encima y les daban órdenes. Empezaron a crear polvareda grisácea que nos hizo toser a todos y despistarnos por un segundo.
-¡No os despistéis!- gritó uno de los druidas- ¡los grazilius son peligrosos!- y empezó a toser.
Según dijo esas palabras los grazilius tiraron de la correa y los cuervos empezaron a lanzar bolas de fuego hacia donde estábamos nosotros. Su primer ataque no fue muy potente ya que la visibilidad era nula. Uno de los druidas cogió su bastón. Lo lanzó hacía el aire y cuando iba cayendo empezó a gritar unas palabras extrañas. El bastón empezó a girar y se formó un pequeño remolino de aire que limpió toda la explanada de la neblina. Ahora nos encontrábamos frente a frente. Todos los cuervos estaban excitados ante la cantidad de carne que tenían enfrente.
-¡ Replegaros!-  gritó el maestro druida, el ataque les había pillado de improvisto y no estaban organizados-.
Algunos de los cuervos con un sonoro graznido levantaron el vuelo y empezaron a tirar bolas de fuego desde el aire.  Iban en todas las direcciones. El druida que invocó al remolino resultó herido de muerte. Uno de los cuervos se estaba posando sobre él. Ya no tenía salvación alguna. Yo empecé a sentir pánico. Las bolas de fuego cada vez eran más grandes y las tiraban con más velocidad. Los druidas empezaron a formar pequeños núcleos de masa gris a modo de escudo de protección. Era muy complicado contraatacar. La velocidad de las bolas aumentaba y no había tiempo para nada. Solo se podían defender.  Como mi miedo aumentaba la mano izquierda empezó a soltar destellos dorados. Me concentré lo máximo que pude y proyecté toda mi energía hacia el grupo de cuervos más numerosos. Abrí la palma lo máximo que pude y cerré los ojos. Perlas de sudor acariciaban mi mente. Me adelanté y un haz dorado se extendió por la explanada.
Los cuervos empezaron a graznar desesperadamente. Era algo inesperado para ellos. Había ganado unos minutos para que los druidas se reorganizasen. Pero no era suficiente.

viernes, 10 de junio de 2011

Mestizo

Ahora comprendía mejor porque era tan diferente de su madre. Era un mestizo. Y de alguna manera tenía cierta magia en sí mismo, de la cual, una pequeña parte había traspasado a mí. Eso era lo causante de mis quemazones y el brillo de mis manos.
-¿Cómo te llamas muchacho?. me preguntó el líder.
-De pequeño me llamaban niño, y , ahora me llaman muchacho- contesté triste.
-Ya veo que no tienes nombre- contestó pensativo- veo que las costumbres no han cambiado desde que me encontré al último humano. Debes buscar tu nombre-.
-¿Han existido más humanos que hayan superado la niñez?- pregunté emocionado.
-Cada sesenta o setenta años consigue llegar alguno a tu edad, pero ninguno ha sobrevivido en este bosque. Nosotros, los druidas negros, depositamos nuestras esperanzas en ellos, pero la oscuridad y los habitantes negros ganaron la batalla- relató angustiado el hombre- ahora mismo creo que eres la única esperanza de los humanos y la luz. Con la ayuda de tu pequeño mestizo-.
Se oyó un murmullo de confirmación por parte de los demás druidas. Tenía tantas preguntas sin respuesta, que no sabía por dónde empezar. Abrí la boca para proceder a mi segunda pregunta, pero un mal presagio me paró de inmediato.
El pequeño ser empezó a mirar con mucha atención a nuestro alrededor. Sus orejas se pusieron alerta, había escuchado algún sonido que no le gustaba. Levantó los brazos y empezó a dar vueltas sobre sí mismo. En pocos segundos la masa celeste desapareció y pudimos ver con claridad lo que nos estaba esperando.

jueves, 9 de junio de 2011

Pequeñas revelaciones

Cuando nos quedamos tan solo a un paso de distancia empecé a notar como todo mi cuerpo se ponía tenso. El hombre empezó a hacer diversos gestos con la mano. La levantó rápidamente, la hizo descender de forma rítmica, luego la movió hacia la derecha y por último chasqueó los dedos bruscamente. Con esto consiguió que el fuego se extendiese por todo nuestro alrededor, pero lo cambió a un color dorado.
Cuando terminó, comenzó a hablar:
-No sabes lo que estas haciendo aquí, ni quién es tu compañero ¿verdad?- preguntó mirándome, a lo que yo no contesté- de acuerdo, habéis pasado la prueba aunque todavía os queda mucho por aprender si os queréis enfrentar a todo lo que hay en el bosque y más allá- y ante mi cara de incredulidad, prosiguió- nosotros somos los druidas de la noche, nos desplazamos como sombras, y así escapamos de los controles nocturnos. Estamos alarmados porque ya queda poco tiempo para que la oscuridad total se apodere de todo lo conocido. Incluso las almas de los seres vivos se volverán oscuras si no lo paramos.-
-¿Eso qué tiene que ver con nosotros?- pregunté.
-Él es una especie única y mágica- dijo señalando al pequeño ser- hace siglos que no nace uno como él, y te ha elegido a ti- dijo mirando a los demás hombres y haciéndoles un gesto para que se acercasen - su supervivencia es todo un misterio- concluyó.
-¿Quién es él?- pregunté extrañado.
- Las grandes bestias tiene prohibido bajo pena de muerte morder a un humano. Porque cuando se ponen en contacto con su sangre, su cuerpo sufre una extraña magia negra que hace que de forma inexplicable tengan una cría como él- dijo señalando al pequeño ser- Además de la pena de muerte que las persigue, hay muchas leyendas sobre la mala suerte que traen. Por eso ninguna se atreve a morder a los humanos-.

miércoles, 8 de junio de 2011

Respeto

Con los ojos más brillantes que nunca el pequeño ser se separó de mi lentamente. No quería absorber toda mi energía. Sin alejarse de mi lado se dio la vuelta y se puso a mirar al hombre de los ojos rojos. Parecía el líder del grupo.
Muy pegado a mi empezó a levantar las manos y abrió la boca. Empezó a emitir un sonido muy extraño. Sonaba igual que el sonido de un arpa. Con eso consiguió que la masa celeste se mantuviese en su sitio, pese a haber roto la conexión conmigo. Se sentó en el suelo cansado sin dejar de mirar al líder de los hombres. Este esbozó una sonrisa e hizo un gesto con la mano a los demás. Le miraron atentos sin decir ni una palabra. Luego todos al mismo tiempo nos miraron, se alejaron unos pasos e inclinaron la cabeza.
Yo estaba alerta, no sabía si lo que acababa de presenciar era una muestra de respeto o la preparación para un segundo asalto. Todos nos quedamos muy quietos mirando al líder que se empezó a acercar a paso lento hacia nosotros.
-Os estaba esperando desde hace mucho tiempo- dijo en un tono de voz muy calmado y después de una pausa añadió- Siglos llevo esperando.
El pequeño ser se levantó lentamente y cogiéndome de la mano empezó a caminar hacia el líder.

lunes, 6 de junio de 2011

Conexión de ojos

Cuando los ojos rojos nos descubrieron, el fuego se empezó a volver de un color celeste. Un pequeño estallido se produjo y dos luces salieron de el. La primera fue a parar al hombre de los ojos rojos y se infiltró en sus ojos. La otra luz atravesó toda la explanada y se infiltró en los ojos del pequeño ser.  Un escalofrío de inquietud recorrió todo mi cuerpo.
Se produjo una conexión entre ellos que fue creciendo a cada segundo. Cuando llegó a su culminación, los dos cuerpos se elevaron por encima del suelo y se empezaron a aproximar hacia el fuego. Todos los demás hombres se apartaron del camino y formaron dos filas perfectas. Yo no sabía que hacer, no podía abandonar al pequeño ser, pero tampoco entendía lo que estaba pasando.
Con un paso decidido me situé detrás del pequeño ser. Intenté cogerle para devolverle al suelo, pero en el mismo momento que le toqué una sensación de quemazón recorrió todo mi cuerpo. Mis manos empezaron a brillar. Nuevamente una era de color dorado y otra verde. Cuando el calor terminó de recorrer todo mi cuerpo,  me empecé a elevar hasta situarme a la misma altura que el pequeño ser.

sábado, 4 de junio de 2011

Transformación

Intentando no hacer demasiado ruido, me acerqué para ver el ritual más de cerca. Ver las transformaciones era algo impresionante. Aunque el proceso había sido similar en todos, el último paso, antes de llegar a ser humanos era diferente. Unos sufrían explosiones de luz por todo el cuerpo, otros se retorcían de dolor y emitían unos gritos muy agudos, un tercer tipo tenía fuertes temblores en las extremidades que les hacían caerse una y otra vez, y los últimos se descompusieron en ceniza para volver a renacer en su forma definitiva.
El pequeño ser no se despegaba de mí, y justo cuando todos los que formaban el círculo alcanzaron la culminación de su transformación, me empezó a clavar sus pequeñas garras en el tobillo. Le miré y vi como sus ojos empezaron a volverse de un rojo brillante.
  Repentinamente la luz que absorbía las sombras cesó, y se produjo un nuevo estallido, que llegó hasta el cielo. Todo pasó muy rápido, el estallido volvió nuevamente al centro del círculo. En su lugar unas llamas de fuego comenzaron a arder extendiéndose alrededor de todos los participantes. Cuando llegó al último, los ojos de los hombres también empezaron a brillar.  Unos ojos eran de color azul celeste, otros de color verde fosforescente, otros violeta intenso, y tan solo unos de color rojo rubí. Estos últimos, empezaron a brillar por encima del resto y pusieron su mirada en nosotros.


viernes, 3 de junio de 2011

Sombras

¿Qué significaba aquella sombra?, era demasiado grande para pertenecer a cualquier especie conocida. Le indiqué al pequeño ser que debíamos andar con mucha más cautela que antes. A pesar de que íbamos a tardar más, ralentizamos nuestros pasos y nos volvimos más cuidadosos. Cuando nos acercamos aún más, otra nueva sombra surcó el cielo, y poco después aparecieron más. Todas flotaban en el aire y avanzaban bastante rápido. Mi inquietud y expectación eran máximas.
Por fin llegamos a escasos metros de la luz, que con cada sombra que se acercaba se volvía más brillante. Ante ellos había un claro de bosque en forma circular. No era muy grande, pero si lo suficientemente espacioso  como para que todas las sombras se situasen alrededor de la luz.
Nosotros nos intentamos situar a una distancia prudencial para no ser descubiertos, y, nos escondimos detrás de un viejo árbol.
Cuando todas las sombras formaron un círculo perfecto, la luz blanca estalló en mil pedazos. Cada uno de los pedazos salió disparado hacía una sombra determinada. Cuando el efecto fue reproducido en todas las sombras, una nube negra se formó donde antes se encontraba la luz y empezó a absorber a las sombras.  A medida que se iban absorbiendo, un cuerpo humano aparecía, de piel cetrina y cabellos negros. Después una espesa barba negra crecía sobre sus caras. La transformación era muy lenta y parecía muy dolorosa.

martes, 31 de mayo de 2011

La mano verde

Con miedo y dolor la bestia se alejó de mí. Se tumbó en el suelo a una distancia prudencial y comenzó a aullar de forma lastimera. Viendo que no iba a atacar, me apoyé en el árbol para finalmente sentarme. Tenía heridas profundas por todo el cuerpo y estaba mareado por la cantidad de sangre perdida.
El pequeño ser se quedó a medio camino, observándonos. Era tan diferente de su madre, pero al igual tan idéntico, que no podía explicármelo.
Dolorido, magullado y lleno de heridas mi cuerpo cayó a los pies del árbol. Mi mano ya no desprendía polvo dorado. No entendía muy bien lo que había sucedido. Levanté la otra mano y me quedé pensativo. Sentía como la sangre fluía a una velocidad de vértigo. Instintivamente me la acerqué a la boca y soplé. Unas pequeñas llamas verdes empezaron a salir de ella. Me quedé absorto mirándola y la apoyé en mi pierna. A los pocos segundos empecé a notar un calor agradable en la pierna, y al mirar detenidamente me di cuenta de que pequeñas llamas verdes recorrían todo mi muslo y bajaban lentamente hacía mi tobillo. A su paso se iban cicatrizando todas las heridas que me había hecho la bestia.
Puse mi mano sobre mi otra pierna, y el efecto fue el mismo. De esta manera, conseguí cerrarme todas las heridas del cuerpo, y parar así las hemorragias. Cuando las llamas verdes cesaron el pequeño ser se acercó a mi y me señaló a la bestia. Seguía tumbada con cara de dolor y tenía los ojos cerrados aunque respiraba.  Miré nuevamente al pequeño ser y me acerqué a la bestia.
Puse mi mano sobre ella y con la otra la saqué la estaca. Un aullido muy grave de dolor retumbó por todo el bosque. Tiré al estaca lejos y me concentré. De mi mano empezaron a salir grandes llamas verdes que se depositaron en ella y consiguieron pararla el sangrado. Como la herida era muy grande no conseguí cerrarla del todo. 

lunes, 30 de mayo de 2011

La bestia

Mis movimientos eran lentos pero seguros. Mis manos seguían desprendiendo destellos de luz, pero ya estaban totalmente cicatrizadas. Me habían quedado marcas extrañan en ellas, probablemente para el resto de mi vida.
Por fin llegué al final del árbol. La bestia dibujó una sonrisa en su cara y empezó a gruñir. De cerca su aspecto era más aterrador todavía, tenía unas grandes pezuñas cubiertas de espinas metálicas. Se acercó a paso lento. Sus ojos empezaron a brillar de satisfacción.
Levanté las manos y me concentré. Sople en mi mano derecha y un polvo dorado salió de ella y se depositó en mis pies. Esto hizo enfurecer a la bestia y se abalanzó sobre mí. Me tiró al suelo con el primer golpe. Me dejó aturdido y antes de que pudiese recuperarme, empezó a golpear todo mi cuerpo con su cabeza llena de pequeñas espinas. Mi dolor iba en aumento con cada golpe. Mis gritos de dolor cada vez eran más profundos.
El pequeño ser empezó a gritar también y la bestia le miró por un segundo. Aproveché esa oportunidad y me levanté lo más rápido que pude. El polvo dorado de mis pies empezó a brillar, iluminándome con una luz cegadora. La bestia se puso en alerta, pero el brillo era insoportable para ella. Rabiosa se acercó rápidamente e intentó morderme con sus colmillos, me desgarró el pantalón, pero no consiguió alcanzar mi pierna. Yo aproveché y ágilmente cogí una estaca que encontré cerca. Era mi única oportunidad, no podía fallar. Intenté atacar por un lado, pero con unos reflejos rápidos lo esquivó por escasos milímetros.
Repentinamente la luz dorada desapareció, lo que nos pilló de sorpresa a los dos. Veloz mostró sus colmillos y se dispuso a saltar sobre mí, cuando estaba a unos centímetros de mi cuello, levanté la mano ensangrentada y clavé la estaca en su estómago.

sábado, 28 de mayo de 2011

Luz blanca

Cerré los ojos con fuerza, intenté concentrarme, encontrar una solución. No tenía mucho tiempo. Abrí los ojos, sentí un nuevo quemazón en las manos. Pequeños destellos verdes recorrían mi mano derecha, y dorados mi izquierda. No entendía nada. Miré hacia abajo, los colmillos seguían reluciendo en la negrura de la noche, además, sus ojos rojos se empezaban a encender de furia. Eso era mala señal. 
A lo lejos observé como se acercaba el pequeño ser que había visto antes. Cuando se acercó lo entendí todo. La bestia era la madre furiosa. 
Cogí una liana cercana y decidí que lo mejor sería intentar llegar al árbol siguiente, y seguir avanzando de esta manera, hasta encontrar una solución. Cuando la apreté con las manos y me dispuse a saltar una luz blanca se acercó volando. Era una pequeña hada. 
-Vengo en nombre de mi señora La Dama Blanca- dijo rápidamente- ha visto lo que podría suceder y quiere evitarlo. No puedes huir, debes enfrentarte a la bestia, usa tu poder y tu habilidad, sino te perseguirá siempre- 
-¿Enfrentarme?,¿mi poder?, ¿mi habilidad?- pregunté aterrorizado.
Al segundo la pequeña hada desapareció sin darme más instrucciones. Me aferré nuevamente a la liana, pero esta se desprendió con mucha facilidad. Cogí otra y pasó lo mismo. Mi vía de escape había desaparecido en un suspiro.
Tomé una gran bocanada de aire y empecé a bajar lentamente. La bestia comprendió mis gestos y se sentó a esperar.

viernes, 27 de mayo de 2011

Huella de sangre

Miré inquieto un lugar para esconderme. Había multitud de árboles y lianas, pero nada más. El laberinto en el que había entrado era una trampa mortal. Intenté alejarme lo más que pude, pero los aullidos cada vez estaban más cerca. Avancé, me tropecé, me caí, la respiración se me cortaba por el miedo. No veía una solución rápida a mi problema. Me faltaban segundos, miré a la derecha, a la izquierda. Por todos lados el mismo paisaje.
Cogí una liana con una mano, después con la otra, empecé a trepar poco a poco. A medida que avanzaba empecé a sentir un dolor punzante en las manos. Gotas de sangre empezaron a resbalar hacia el suelo. Mis manos estaban totalmente destrozadas y la huella de mi sangre desvelaba mi escondite.
Los aullidos cesaron, mientras, yo seguía muy quieto en el árbol. Miré al suelo, pero nada había cambiado. Miré por encima de las ramas, y todo estaba oscuro, sin vida.
 Intenté tranquilizarme pero era imposible, las manos me ardían. Intenté soplar para enfriarlas, pero me empezaron a quemar más todavía. Segundos después, un estallido de luz verde salió de mi mano derecha, fue tan intenso que cerré los ojos para protegerme. Fue muy breve, y pasados unos segundos otra luz salió de mi mano izquierda. Tan intensa como la anterior pero de color dorado. La luz subió al cielo y desapareció, ¿ que había pasado? me pregunté a mi mismo, estaba confuso. Miré al suelo, un destello blanco de colmillos iluminó mi huella de sangre, mi temor se había cumplido.

jueves, 26 de mayo de 2011

El pequeño ser

Mis pasos hacia esos ojos eran pequeños pero firmes. Si había llegado mi final, lo debería asumir. Pero seguían ahí estáticos, sin parpadear. Cuando estaba a pocos centímetros de distancia me paré en seco y observé. Pero nada cambiaba. Cogí una liana y aparté las altas hierbas y todo lo demás que cubría aquellos ojos.
Mi sorpresa fue enorme cuando me encontré con una cría de extraña especie. Era parecido a un humano, pero de piel muy oscura y muy peluda. Sus ojos, al igual que sus orejas eran muy grandes y tenía dos pequeños colmillos. Fue la primera vez que se movió. Se acercó a mí con mucho cuidado. Nunca había visto nada igual, me quedé mirándolo hasta perder la noción del tiempo. Parecía muy inofensivo.
Repentinamente cerró los ojos y mostró sus colmillos, mis sentidos se pusieron alerta. Algo estaba pasando, pero todavía no sabía el qué. Un aullido llegó a mis oídos. Eso era mala señal, mi tensión empezaba a subir. No había sido buena idea acercarme a ese pequeño ser, un aullido, muy agudo empezó a aproximarse a toda velocidad.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El principio del laberinto

Decidí partir aquella misma noche, prefería no despedirme de mis hermanos, así sería menos doloroso. Mi mochila estaba raída por todas partes, pero no habíamos tenido más tiempo. En la despensa no había demasiado, un pequeño trozo de pan y una pasta seca de jabalí deberían ser suficiente para aguantar unos días.
Nunca había tenido una sensación de pesadumbre tan grande como en el instante en el que crucé la puerta. Miré tan solo una vez para atrás, para tener todavía el valor de emprender mi huida. Sin pensarlo más me adentré entre las sombras.
Los primeros árboles me eran familiares, pero a medida que me alejaba en dirección norte, el paisaje se volvía más espeso y las lianas de los árboles me impedían el paso. Debía darme prisa y alejarme lo más posible del pueblo antes de que amaneciese, pero el laberinto que veía enfrente me desconcertaba y atrasaba.
Me detuve a descansar unos segundos y al mirar a mi alrededor, unos ojos rojos me observaban. Me entró pánico y quise correr, pero al ver que los ojos seguían estáticos me detuve y con cautela avancé.

martes, 24 de mayo de 2011

El equipaje

Y allí me encontraba, preparando el equipaje para abandonar mi hogar. Mi madre se encontraba en un rincón sollozando, y mi padre al lado de la ventana tenía la mirada perdida. Mis hermanos en cambio, ajenos a todo dormían profundamente y emanaban tranquilidad.
Estuve estudiando el mapa de la región junto con mi padre. Era complicado decidir donde ir,hacía más de trescientos años que los habitantes del bosque no habían cruzado sus fronteras, desde que la oscuridad se adueñó de todo. Los rincones que se encontraban más allá eran leyenda. Hablaban de grandes desiertos de arena, de glaciares de hielo y de mares revueltos, pero yo solo me podía imaginar la apariencia de todo aquello gracias a las imágenes de los libros.
Mi madre me señaló la zona peligrosa, la más profunda y negra, donde nadie se atrevía a ir. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me di cuenta de que esa zona rodeaba todo el centro del bosque. Se decía que allí vivían seres aterradores. Nadie los conocía, pero quien los había intentado ver, jamás regresó para contarlo. Alguna vez algún pájaro gris traía algún hueso perteneciente al curioso. Pero nunca el cuerpo entero.

lunes, 23 de mayo de 2011

La decisión

La silla se giró lentamente y ante mis ojos apareció la mujer más bella jamás vista. Parecía como un hada salida de alguno de los cuentos que había leído en la biblioteca. Tenía el cabello dorado y muy largo, una tez blanca y delicada, como la porcelana más fina, y, sus ojos parecían un profundo océano.
Se acercó a mí y empezó a desprender una intensa luz. Puso su mano sobre mi hombro y dio una vuelta a mi alrededor. Después se paró en seco y miró a mi padre.
-Después de estar ocultándolo tantos años- hizo una breve pausa para mirarme otra vez- no nos podemos arriesgar a que lo encuentren aquí-. dijo con su dulce voz.
-¿Qué estás proponiendo?- masculló mi padre con terror en los ojos.
-Debe irse de aquí- respondió la dama con calma.
-¿Irme?- pregunté confuso.
-Imposible, si se tiene que ir, me iré con él- dijo mi padre con firmeza.
-Se debe marchar solo y esconderse, si vas tu, se levantarán sospechas de que algo extraño pasa y todo nuestro esfuerzo habrá sido en vano- le replicó la dama a mi padre.
-Es un niño- contestó mi padre mientras una lágrima le resbalaba por la mejilla.
-Es el único que no es un niño, por eso debe huir, para salvarlos a todos....- concluyó la dama y con un giró sobre si misma desapareció, dejándonos a los dos sin palabras.