Un mundo mágico nuevo.. donde la oscuridad ha ganado la batalla a la luz...un humano se enfrentará a aventuras inesperadas...apto solo para valientes...
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jueves, 20 de marzo de 2014
sábado, 19 de enero de 2013
2013!!!
¿Comenzó bien el año? ¿ya habéis cumplido algún deseo?
Mis objetivos para este año... publicar El Bosque Sin Luz para que podáis leer la historia entera.. y acabar el Bosque Sin Luz II !! espero daros buenas noticias a lo largo de estos meses...
Un abrazo para todos los duendecillos que recorren estos bosques!
viernes, 27 de enero de 2012
martes, 8 de noviembre de 2011
Cobarde
-Levanta, te vi abrir los ojos hace unos minutos- escuché en mi mente la voz del pequeño ser. La escuché con alegría. Dejé que inundase todos mis sentidos. Era de lo más reconfortante. Busqué la luz en sus palabras. Busqué el significado de la vida.
-Aquí estoy- escuché decir a mi propia voz- no me voy a ningún lado- a lo que el pequeño ser se acercó aún más a mí y me dio un abrazo. Sentí un cariño profundo. Aquel sentimiento me hizo abrir los ojos y poco a poco levantarme.
-Antes te vi abrir los ojos- dijo lentamente el pequeño ser- fue un momento fugaz, pero no eras tu- bajó la voz. No eran tus ojos- se estremeció.
-¿Cómo que no eran mis ojos?- pregunté asustado mirando su expresión.
-Tus ojos están llenos de luz, no hay pensamientos oscuros en ellos- dijo sin dejar de mirarme- en cambio estos eran sombríos, fríos y calculadores. Diría incluso que más oscuros, casi negros-.
-No entiendo muy bien lo que estas diciendo- dije extrañado- hace un momento estaba inconsciente- claro en aquel momento me acordé súbitamente de la voz. Aquella voz que me había hablado. La que no quería dejarme marchar. Fui cobarde. No se lo confesé al pequeño ser.
-Aquí estoy- escuché decir a mi propia voz- no me voy a ningún lado- a lo que el pequeño ser se acercó aún más a mí y me dio un abrazo. Sentí un cariño profundo. Aquel sentimiento me hizo abrir los ojos y poco a poco levantarme.
-Antes te vi abrir los ojos- dijo lentamente el pequeño ser- fue un momento fugaz, pero no eras tu- bajó la voz. No eran tus ojos- se estremeció.
-¿Cómo que no eran mis ojos?- pregunté asustado mirando su expresión.
-Tus ojos están llenos de luz, no hay pensamientos oscuros en ellos- dijo sin dejar de mirarme- en cambio estos eran sombríos, fríos y calculadores. Diría incluso que más oscuros, casi negros-.
-No entiendo muy bien lo que estas diciendo- dije extrañado- hace un momento estaba inconsciente- claro en aquel momento me acordé súbitamente de la voz. Aquella voz que me había hablado. La que no quería dejarme marchar. Fui cobarde. No se lo confesé al pequeño ser.
jueves, 27 de octubre de 2011
Sueños
No se ni cómo perdimos de vista a las sirenas. Nadábamos como si nos fuese la vida en ello. Pronto nos encontramos en un espacio amplio y descubierto. Kaysa no decía nada. Ni siquiera me dirigía la mirada. Estaba ausente y enfadada. A pesar de que no estaba muy seguro de lo que había pasado, podía comprender su enfado. Parece ser que ella sola se había tenido que enfrentar a todas las sirenas. Tenía demasiadas lagunas en la cabeza. Estaba confundido.
Llevábamos horas nadando sin parar. Estaba exhausto, pero no me atrevía a decir nada. Nunca la había visto tan enfurecida. No paramos hasta que nos acercamos a unas extrañas ruinas. Había columnas destrozadas por todas partes. Todo parecía tranquilo. No había peligros por ningún lado. Por primera vez en horas, Kaysa me miró.
-Quédate aquí, es un lugar sagrado- me indicó y, haciendo un gesto brusco con la mano me paró.
No muy lejos de allí había una cueva. Se adentraba en el suelo. Según se adentró, una luz celeste se expandió por toda la llanura. Después de eso, oscuridad y silencio. Miré al pequeño ser, tampoco me había dicho nada. Intenté comunicarme con él, pero su mente estaba cerrada. Intuyendo que el encontrar las flechas iba a suponer bastante tiempo, cerré los ojos. Me dormí en aquel mismo instante. Soñé con aquellos ojos verdes, no podía sacármelos de la cabeza. Las imágenes iban acompañadas del dulce canto de las sirenas.
-Ven a mí- escuché una voz- sabes que me deseas, sabes que me anhelas- prosiguió la voz- ven a mí-.
Me desperté sobresaltado. ¿Acaso me habían hablado aquellos ojos?. Estaba acelerado.
Llevábamos horas nadando sin parar. Estaba exhausto, pero no me atrevía a decir nada. Nunca la había visto tan enfurecida. No paramos hasta que nos acercamos a unas extrañas ruinas. Había columnas destrozadas por todas partes. Todo parecía tranquilo. No había peligros por ningún lado. Por primera vez en horas, Kaysa me miró.
-Quédate aquí, es un lugar sagrado- me indicó y, haciendo un gesto brusco con la mano me paró.
No muy lejos de allí había una cueva. Se adentraba en el suelo. Según se adentró, una luz celeste se expandió por toda la llanura. Después de eso, oscuridad y silencio. Miré al pequeño ser, tampoco me había dicho nada. Intenté comunicarme con él, pero su mente estaba cerrada. Intuyendo que el encontrar las flechas iba a suponer bastante tiempo, cerré los ojos. Me dormí en aquel mismo instante. Soñé con aquellos ojos verdes, no podía sacármelos de la cabeza. Las imágenes iban acompañadas del dulce canto de las sirenas.
-Ven a mí- escuché una voz- sabes que me deseas, sabes que me anhelas- prosiguió la voz- ven a mí-.
Me desperté sobresaltado. ¿Acaso me habían hablado aquellos ojos?. Estaba acelerado.
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