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viernes, 27 de enero de 2012

Preguntas..

¿Quién será la muchacha de los ojos verdes?, ¿cómo se acercarán a la ciudad de Astra sin ser descubiertos??
Esta todo demasiado tranquilo... ¿Será acaso una trampa??
La calma que precede a la tempestad... la música tétrica de un violín sigue sonando... algo se acerca!!


viernes, 29 de julio de 2011

Skule

La sangre burbujeaba en mi garganta. Estaba tan entumecido que ni siquiera sentí el leve viento que se levantó. En mi mente se había quedado paralizada la imagen desgarbada de la mujer. Cada paso que daban la tierra se estremecía más. El resto, silencio otra vez. Los árboles habían enmudecido.
La brisa del viento empezó a ser más fuerte, según avanzaban. Formaba un extraño remolino. Hojas grisáceas giraban entorno a ellos. La carcajada de la mujer se escuchaba por todas partes. Cada vez que esto sucedía un humo negro les acompañaba durante unos minutos. El olor a quemado era nauseabundo.
Avanzaban sin prisa pero con paso firme. Cuando ya estuvieron en mi campo de visión pude ver a la mujer. Sus ojos amarillos eran espeluznantes. Estaban llenos de rabia y odio. Su gran boca azulada en cambio denotaba satisfacción. El ritual del humo parecía que relajaba su tensión. Estaba quemando las hojas secas, simplemente por diversión. Cada vez que lo conseguía, los ojos se volvían de un color negro profundo. A pesar de todo había algo en su aspecto que me resultaba familiar. La observé detenidamente. Intenté atravesar las paredes de mi mente y llegar a los archivos más profundos de mi cerebro. Muy debajo de aquella fachada de hechicería negra, encontré un parecido lejano. La imagen de la Dama Blanca apareció en mi mente, aquella debía ser su hermana. Skule, la hechicera negra más poderosa por aquellas tierras. Estaba bajo el mando de aquellos que yo no conocía, pero que habían causado la destrucción de la vida del bosque y sus habitantes.
Tenía una profunda cicatriz en la mejilla. Inesperadamente cuando quemó la última hoja, de la cicatriz le empezó a salir sangre. Ella se paró bruscamente y se llevó la mano a la herida. Recogió la sangre y la miró con atención. Sus ojos empezaron a girar de forma muy rápida. Seguidamente olisqueó la sangre y una mueca apareció en su rostro. Levantó la vista y empezó a mirar con atención a su alrededor.


jueves, 16 de junio de 2011

Nuevos temblores

El humo blanco cubrió toda la explanada a excepción de dos círculos, uno alrededor de los druidas, y otro entorno a nosotros  . Era muy denso y salía constantemente.  Al principio los cuervos estaban muy confusos y no sabían que hacer. Al cabo de unos minutos el humo alcanzó una temperatura muy elevada, algunos sufrieron serias quemaduras. Iniciaron el vuelo derrotados. Poco después el humo cesó. Los druidas nos dedicaron una mirada de agradecimiento y corrieron a socorrer a los heridos.
Respiré profundamente y por un momento me sentí tranquilo. Había acumulado demasiada tensión en muy poco tiempo. El pequeño ser cerró los ojos y se acurrucó  a mi lado. Había realizado un gran esfuerzo, y, la energía que le había traspasado era insuficiente. En escasos segundos se quedó profundamente dormido. Yo intenté aguantar, pero tras comprobar que todo estaba bien, me venció el cansancio.
Me despertó un fuerte temblor. Los druidas y el pequeño ser se quedaron alarmados también. Tras el primero, otros cuatro siguieron. Las grietas del suelo se abrieron un poco más y nos quedamos totalmente incomunicados. Nadie comprendía lo que estaba pasando.
Miré dentro de una grieta. Me escondí lo más rápido que pude, ya que vi como el humo blanco avanzaba por el hueco y pronto saldría. Una segunda explosión de humo blanco se produjo. La siguieron un par de temblores más y empecé a notar como la tierra se empezaba  a desplazar. Una ola de pánico nos inundó. Se había formado un círculo hueco a nuestro alrededor. No teníamos como escapar de allí. La tierra se empezó a mover y bajamos de nivel. El sonido de un derrumbamiento inundó mis oídos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Humo blanco

Unos segundos después se produjo un nuevo temblor. Las hojas de los árboles cercanos a la explanada se cayeron. El pequeño ser aún estaba inconsciente en el suelo y yo a su lado. El cuervo había parado su ataque por un momento asustado por el temblor. Puse mi mano sobre el vientre del pequeño ser y una potente luz verde empezó a expandirse por toda la explanada. Cuando la luz llegó a todos los lugares posibles, se produjo un estallido, y rápidamente volvió al origen y el pequeño cuerpo lo absorbió.
De repente abrió los ojos de una manera muy violeta y empezó a mirar angustiado el panorama. Todavía estaba débil. Me miró con sus grandes ojos y me cogió las manos. Las puso nuevamente sobre su vientre y noté como la energía de mi cuerpo empezó a decaer. Me miró nuevamente con ojos lastimeros. Intenté relajarme y concentrarme en las energías que fluían entre nosotros. Mis manos empezaron a lanzar cortos destellos de luz, que hacían que la respiración del pequeño ser se volviese más fuerte.
Los cuervos se dieron cuenta de la situación y empezaron a atacar otra vez a los druidas. Estos se defendían con diversas magias, pero los grazilius eran muy ágiles. Conseguían esquivar muchas ofensivas. Mientras tanto, el pequeño ser me agarró con más fuerza y empezó a soplar un humo blanco por la boca. A nuestros pies, se abrió un pequeño agujero y todo el humo se empezó a filtrar dentro de la tierra. Cuando terminó se sentó a mi lado, puso mi mano verde sobre mi pierna. El dolor de las quemaduras desapareció y mis ojos empezaron a ver con más claridad.
El cuervo negro que nos acechaba se volvió hacia nosotros, y una vez más con paso firme, empezó a acercarse.  Cuando estaba a escasos centímetros de nosotros, un nuevo temblor sacudió la tierra y de las grietas comenzó a salir un denso humo.