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sábado, 19 de enero de 2013

2013!!!


¿Cuáles son vuestros objetivos para el 2013? Espero que se os cumplan todos vuestros deseos!
¿Comenzó bien el año? ¿ya habéis cumplido algún deseo?
Mis objetivos para este año... publicar El Bosque Sin Luz para que podáis leer la historia entera.. y acabar el Bosque Sin Luz II !! espero daros buenas noticias a lo largo de estos meses...
Un abrazo para todos los duendecillos que recorren estos bosques!


martes, 18 de octubre de 2011

Aparición de colores

Estaba concentrado en los pequeños animales blancos. La mayoría tenían muchas patas, parecían crustáceos. Se movían de manera lenta. Todos tenían las mismas características. A pesar de sus grandes ojos rojos, parecía que estaban ciegos. Las grandes antenas que salían de sus cabezas, parecían satélites en busca de obstáculos. Estaba totalmente hipnotizado con aquellas criaturas. Parecían no mágicas, y eso me fascinaba, por fin algo de normalidad en mi vida. 
Avancé un poco más, siempre siguiendo a la náyade y al pequeño ser. Un poco más allá los colores empezaron a aparecer. Rosas, verdes, anaranjados. Todos los tonos alegres aparecieron ante mí. Me pareció todo muy extraño, miré a mis compañeros. Ellos seguían nadando como si nada. Quise preguntarles, pero no me oirían, estaban demasiado lejos. Nunca había visto algo tan colorido. Me sentí atraído por ello. Ralenticé mis movimientos. Siempre nadábamos en línea recta, así que pensé que no pasaría nada si me retrasaba. Una sonrisa se dibujó en mi cara. Observar todo aquello era de lo más relajante. La vida tranquila se encontraba ante mis ojos. Cada vez me sentía más relajado. A lo lejos escuché un canto. La melodía más dulce jamás soñada. Levanté los ojos buscando el origen. Algo se acercaba nadando hacia mi. Algo muy bello y lleno de luz. Me detuve por completo. Anhelaba a aquella criatura. Cuando la pude distinguir del todo, mis ojos no pudieron apartarse de ella. Una muchacha de largos cabellos rojos se encontraba delante de mí. Su sonrisa era tan inocente que parecía   la hija de un ser puro, de un dios de la naturaleza. Sus grandes ojos azules contrastaban con el azul del agua. No tenía piernas, tan solo una larga cola de pez. Con rápidos movimientos llamó a más sirenas. Pronto estuve rodeado por ellas. Cada cual más bella. Debía ser el humano más afortunado del universo entero. 

lunes, 25 de julio de 2011

Un nombre

Cuando la sombra ya estaba casi del todo materializada, y yo totalmente preparado para enfrentarme a ella. Desapareció enfrente de mí y se convirtió en una neblina grisácea. Me asusté y me quedé confundido, pero aún así no bajé la guardia. Cosas raras estaban sucediendo.  Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no estaba cayendo hacia el vacío. Estaba suspendido en el aire. Miré a los lados, y las llamas seguían demostrando el poder de su esencia.
Mi posición de piernas abiertas y puños elevados no cambiaba. Estaba esperando que iba a ser era lo próximo que me iba a atacar. Repentinamente todas las llamas cesaron y volví a la estancia de la Dama Blanca. Estaba delante del trono y a mi lado se encontraba nuevamente el pequeño ser. Me miró con cara de satisfacción.
-Has superado la prueba- me dijo mentalmente el pequeño ser.
-¿Qué prueba?- pregunté exaltado.
-No rendirte ante circunstancias adversas- continuó hablándome el pequeño ser-  el caballo de fuego accedió a llevarnos.
Dicho esto apareció nuevamente el caballo como por arte de magia. Y con un gesto de la cabeza nos indicó que le siguiésemos. Con cautela me dirigí hacia donde él nos llevaba. En el momento justo que íbamos a salir por la puerta se produjo un estallido de luz blanca. Me cegó por unos instantes. Intenté recuperar la vista parpadeando hasta que más o menos alcancé a ver algo. La Dama Blanca se había materializado. Era una imagen muy borrosa y  muy débil, probablemente no tenía la energía suficiente para realizar el conjuro.
-Ahora que ya saben que existes, no tengo por qué ocultar tu nombre, Erwan- sonrió la Dama- era indispensable mantenerlo en secreto, pero ya todos saben de tu existencia. Son capaces de notar tu presencia. Ya puedes saber tus orígenes-
-¿Mi nombre es Erwan?- pregunté feliz, por fin tenía otro nombre que no fuese niño o muchacho.
-Y él es Balder- señaló al pequeño ser- representa la personificación de la luz, de la elocuencia y de la sabiduría- dijo orgullosa. El caballo relinchó fuertemente, algo estaba pasando.
- Juntos recorreréis un gran camino, pero tú eres...- y un gran estallido se produjo. Mi oído derecho empezó a sangrar del ruido que hubo. Sonidos de cristales rotos retumbaban entre las paredes. La imagen de la Dama se hizo añicos hasta desaparecer.

jueves, 21 de julio de 2011

Caballo de fuego

El ambiente se empezó a calentar. Cuando estuvo lo suficientemente caliente, la Dama Blanca chasqueó los dedos otra vez. Unas pequeñas llamas de fuego empezaron a surgir alrededor de un círculo imaginario. Toda la superficie se llenó de ellas. Eran de un color rojo intenso al principio, pero fueron cambiando de tono a medida que crecían. Desde naranja hasta amarillo. Cuando llegaron a este último color eran tan grandes que alcanzaban el techo. El calor era abrasador.
Aquellas llamas empezaron a lanzar pequeños rayos de color rojo. De ellos se empezó a formar una figura. Era el contorno de algo grande y poderoso. Cuando se fue aclarando la visión, pudimos comprobar que un gran caballo se estaba formando ante nosotros. Tenía unas patas muy fuertes y las crines de fuego. Como último se formaron unas largas y elegantes alas. Pequeñas llamas las recorrían. Cuando el caballo estuvo listo se presentó ante la Dama Blanca e hizo una inclinación. 
-Aquí os presento a uno de mis más leales amigos- sonrió a lo que el caballo levantó las dos patas delanteras- os devolverá a la superficie-.
-¿Cómo podemos montarlo si su cuerpo está poblado de llamas?- la pregunté extrañado.
-Solo podréis conseguirlo si él os da el permiso- replicó la Dama- el ha nacido en las entrañas de las tierras, donde el fuego es indomable, de ahí su naturaleza salvaje. Si le demostráis lealtad, el os la demostrará a vosotros. Si no sucede así, os prenderá fuego hasta que os reduzcáis a ceniza- y dicho esto el panel se volvió oscuro.
Miré fijamente al caballo, él hizo lo mismo conmigo. Me estudió minuciosamente. Sentí su aliento en cada célula de mi ser. Estaba muy concentrado y no se le escapaba ni un detalle de mis movimientos. No sabía decir si era de su agrado o no. Relinchó varias veces y se acercó unos pasos. Estábamos frente a frente y podía notar el calor que desprendía. Alargó una de sus patas y la colocó  al lado de mi pierna. Sus ojos me miraban tan fijamente que contuve la respiración.

miércoles, 20 de julio de 2011

La figura del panel

Se me empezó a formar un nudo en la garganta por la emoción.  No sabia que era lo que iba a salir de aquel gran panel de hielo. Estaba nervioso. Cada célula de mi cuerpo temblaba. Miré al frente con atención. La imagen era muy borrosa, y el proceso de clarificación era muy lento. Mis piernas se separaron un poco, y mis puños se levantaron en señal de lucha. No quería ser pillado por sorpresa. Si tenía que luchar, estaría preparado.
El contorno de la figura desapareció, y dio lugar a nuevas columnas de humo negro. Se entrelazaban entre sí de tal modo que parecía que estaban bailando. La imagen de un gran felino apareció. Era negro con unos ojos amarillo. También tenía unos grandes y afilados colmillos del mismo color. Rugió con tal fuerza que las paredes retumbaron. Cuando volvió otra vez el silencio, desapareció. Me quedé confundido por la situación, pero aún así me preparé para lo peor. Mis piernas se separaron más todavía para aguantar el equilibrio en caso de envestida. 
El contorno de una nueva figura empezó a aparecer. Esta vez el humo negro cesó  y apareció una neblina blanca. Mis músculos se relajaron. Una figura femenina estaba creciendo ante mí. Un gran resoplido salió de mis pulmones cuando apareció La Dama Blanca. 
-Me has encontrado muchacho- dijo con una sonrisa.
-¿Qué ha pasado?- pregunté señalándola a mi alrededor. 
-Nos tendieron una emboscada- dijo tristemente- mi hermana , Skule vino con sus secuaces. 
-¿Tu hermana? - abrí los ojos de asombro.
-Sí mi hermana. Ella no es como yo. Cayó en la tentación de la magia negra cuando era pequeña. Fue entonces cuando la perdimos del todo, ahora les sirve a ellos- salió una lágrima de su ojo izquierdo- estoy encerrada aquí mediante magias ancestrales, condenada a vagar entre el mundo de los vivos y los muertos, ya no os puedo ayudar.
-¿Qué podemos hacer?- pregunté esperanzado.
-Por mi no podéis hacer nada, pero si debéis salvar a Kaysa, mi náyade consejera. En sus manos morirá, y ella es muy especial- suplicó.
-La salvaremos- dije con convicción, aunque apenas había sobrevivido yo hasta aquel momento. No sabía cómo debía salvar a alguien si ni siquiera sabía si aguantaría vivo mucho más tiempo.
-Solo puedo hacer una cosa más por vosotros- dijo agradecida y chasqueó los dedos.

viernes, 15 de julio de 2011

La mente del felino

Mientras se me terminaban de curar las heridas profundas, el felino luchaba contra el tornado. Al final salió despedido hacia una pared. El pequeño ser paró repentinamente el cántico y todo se calmó. Las cosas que habían volado se cayeron al suelo produciendo un  estruendo, que hizo retumbar hasta las columnas que estaban a lo lejos.  El pequeño ser aprovechó ese momento de confusión para soltarse de mi pierna, cogerme la mano y ponerla sobre su herida. Esta empezó a cicatrizar sin problema alguno.
Me hizo un gesto y nos acercamos al felino. Sin soltar mi mano le colocó la suya en frente. Se estableció un tipo de vínculo extraño. Unas pequeñas luces chispeantes aparecieron entre la palma de la mano del pequeño ser y el felino. Después cerró los ojos y se concentró. Cerré los ojos yo también. Primero solo vi oscuridad, pero poco a poco esa visión se fue aclarando.
Empezamos a ver imágenes del felino. Su niñez, como creció. Llegamos a la conclusión de que era nada más y nada menos que el guardián de la Dama Blanca. Donde nos encontrábamos ahora era su guarida secreta. Después las imágenes empezaron a ser confusas. Alguien extraño se aproximaba y disparó algo al felino. Ahora no se podía mover, estaba paralizado y sufría mucho. Mientras vio como más seres malvados aparecían y el no podía defender a su Dama. Asaltaron la casa, mataron a todos los guardianes. El ataque les pilló de imprevisto. Ahí con claridad vio a la náyade. Era una doncella de alto rango de la Dama. Se la habían llevado metida en una mazmorra. Luego las imágenes pasaron a la Dama Blanca. Volvió la oscuridad mientras la asediaban. En aquel momento el felino se desmayó por lo que le habían inyectado. 
El pequeño ser soltó la frente del felino. Éste seguía inconsciente. Por eso nos había recibido de una manera tan hostil. Ahora lo comprendíamos. Nos miramos, no sabíamos que debíamos hacer. El pequeño ser acarició al felino, que dormía profundamente y empezó a caminar.