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jueves, 6 de octubre de 2011

La luz guía

Aquella mano seguía en mi campo de visión. Intenté alcanzarla, pero cada vez que me movía escuchaba el aterrador aullido de los seres atrapados en el hielo. Debía llegar hasta el cuarto fantasma. Era mi deber. Alargué la mano. Un tacto frió me congeló. Comencé a viajar en el tiempo. Pero yo no quería. Cerré mi mente. La bloquee con un muro de hielo. No era suficiente, me imaginé fuego. Coloqué una serie de trampas mentales para que no llegase a mi esencia. Era complicado, agotador. Me estaba consumiendo mas rápidamente. La mano se estaba dispersando, debía cogerla antes de que fuese demasiado tarde. No podía dejar que se fuese.
Toqué algo. Quizás tan solo en mi imaginación. Quizás en mi desesperación, pero sujetaba algo. Me aferré a ese pensamiento. Mi cuerpo cayó al agua. Tragué mucho líquido. Mis pulmones se llenaron, me estaba ahogando. El fantasma todavía quería llevarme a aquel viaje. Yo no quería permitírselo. Oscuridad. Algo de luz, una figura distante. Oscuridad. Abrí los ojos a duras penas. Cogí aquella mano. Oscuridad. Abrí nuevamente los ojos, veía luz al fondo. Era como un túnel cilíndrico, con una luz al final. Quería llegar a aquella luz. Corrí veloz. Noté como mi cuerpo era arrastrado contra las rocas. Algunas se me clavaron en los músculos pero no me importó. Tan solo quería la luz. Me obsesioné con ella. Oscuridad otra vez. Dolor, estaba magullado, mi mente estaba al límite. Mis sensaciones eran inexistentes.

sábado, 28 de mayo de 2011

Luz blanca

Cerré los ojos con fuerza, intenté concentrarme, encontrar una solución. No tenía mucho tiempo. Abrí los ojos, sentí un nuevo quemazón en las manos. Pequeños destellos verdes recorrían mi mano derecha, y dorados mi izquierda. No entendía nada. Miré hacia abajo, los colmillos seguían reluciendo en la negrura de la noche, además, sus ojos rojos se empezaban a encender de furia. Eso era mala señal. 
A lo lejos observé como se acercaba el pequeño ser que había visto antes. Cuando se acercó lo entendí todo. La bestia era la madre furiosa. 
Cogí una liana cercana y decidí que lo mejor sería intentar llegar al árbol siguiente, y seguir avanzando de esta manera, hasta encontrar una solución. Cuando la apreté con las manos y me dispuse a saltar una luz blanca se acercó volando. Era una pequeña hada. 
-Vengo en nombre de mi señora La Dama Blanca- dijo rápidamente- ha visto lo que podría suceder y quiere evitarlo. No puedes huir, debes enfrentarte a la bestia, usa tu poder y tu habilidad, sino te perseguirá siempre- 
-¿Enfrentarme?,¿mi poder?, ¿mi habilidad?- pregunté aterrorizado.
Al segundo la pequeña hada desapareció sin darme más instrucciones. Me aferré nuevamente a la liana, pero esta se desprendió con mucha facilidad. Cogí otra y pasó lo mismo. Mi vía de escape había desaparecido en un suspiro.
Tomé una gran bocanada de aire y empecé a bajar lentamente. La bestia comprendió mis gestos y se sentó a esperar.

martes, 24 de mayo de 2011

El equipaje

Y allí me encontraba, preparando el equipaje para abandonar mi hogar. Mi madre se encontraba en un rincón sollozando, y mi padre al lado de la ventana tenía la mirada perdida. Mis hermanos en cambio, ajenos a todo dormían profundamente y emanaban tranquilidad.
Estuve estudiando el mapa de la región junto con mi padre. Era complicado decidir donde ir,hacía más de trescientos años que los habitantes del bosque no habían cruzado sus fronteras, desde que la oscuridad se adueñó de todo. Los rincones que se encontraban más allá eran leyenda. Hablaban de grandes desiertos de arena, de glaciares de hielo y de mares revueltos, pero yo solo me podía imaginar la apariencia de todo aquello gracias a las imágenes de los libros.
Mi madre me señaló la zona peligrosa, la más profunda y negra, donde nadie se atrevía a ir. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me di cuenta de que esa zona rodeaba todo el centro del bosque. Se decía que allí vivían seres aterradores. Nadie los conocía, pero quien los había intentado ver, jamás regresó para contarlo. Alguna vez algún pájaro gris traía algún hueso perteneciente al curioso. Pero nunca el cuerpo entero.

lunes, 23 de mayo de 2011

La decisión

La silla se giró lentamente y ante mis ojos apareció la mujer más bella jamás vista. Parecía como un hada salida de alguno de los cuentos que había leído en la biblioteca. Tenía el cabello dorado y muy largo, una tez blanca y delicada, como la porcelana más fina, y, sus ojos parecían un profundo océano.
Se acercó a mí y empezó a desprender una intensa luz. Puso su mano sobre mi hombro y dio una vuelta a mi alrededor. Después se paró en seco y miró a mi padre.
-Después de estar ocultándolo tantos años- hizo una breve pausa para mirarme otra vez- no nos podemos arriesgar a que lo encuentren aquí-. dijo con su dulce voz.
-¿Qué estás proponiendo?- masculló mi padre con terror en los ojos.
-Debe irse de aquí- respondió la dama con calma.
-¿Irme?- pregunté confuso.
-Imposible, si se tiene que ir, me iré con él- dijo mi padre con firmeza.
-Se debe marchar solo y esconderse, si vas tu, se levantarán sospechas de que algo extraño pasa y todo nuestro esfuerzo habrá sido en vano- le replicó la dama a mi padre.
-Es un niño- contestó mi padre mientras una lágrima le resbalaba por la mejilla.
-Es el único que no es un niño, por eso debe huir, para salvarlos a todos....- concluyó la dama y con un giró sobre si misma desapareció, dejándonos a los dos sin palabras.

jueves, 19 de mayo de 2011

El resplandor

Estuve encerrado en casa y en penumbra los dos días siguientes. Me sentía como en una jaula de oro donde no me faltaba de nada excepto libertad. Mi padre salía más que de costumbre, intentaba estar sereno pero, pequeños detalles delataban su nerviosismo. Por lo menos, mientras él no estaba, yo me sentaba en su despacho y devoraba los ejemplares de la biblioteca. Intentaba encontrar la razón de la oscuridad y la neblina de nuestro bosque. Algunos hablaban de la era anterior, donde todo eran colores y melodías, y otros hablaban de la era actual, de la oscuridad, de los sacrificios, de los maleficios y de los espíritus de la noche, pero ninguno de la transición.
Sin darme cuenta la noche llegó y mi padre todavía no aparecía. Fui a preguntar por él pero no obtuve respuesta. Tan solo deseaba que no le hubiese pasado nada, me sentía culpable por toda la inquietud que nos rodeaba.Cuando ya estaba preparándome para cenar oí la voz de mi padre en el despacho. No sabía como había llegado hasta allí pero me alegraba oír su voz. Pero no estaba solo, un leve susurro le contestaba.
Me acerqué para averiguar más, pero fui descubierto y me invitaron a entrar.
Mi padre estaba apoyado en el alfeizar de la ventana y la silla del despacho estaba dada la vuelta. Cuando me adentré un resplandor empezó a salir de la silla y un dulce canto envolvió la habitación.

martes, 17 de mayo de 2011

Un atisbo de esperanza

Las horas del día siguiente se me hicieron eternas. El descubrimiento de aquel niño era volver a encontrar la esperanza de no sentirme un extraño en aquel mundo. La que se supone que era mi familia era tan diferente de mi.... con gustos tan diferentes.. aspecto.. todo.
Mi estado de ánimo cambió totalmente cuando las luces de día empezaron a esconderse. Esperé pacientemente hasta que todo el mundo se fue a dormir y salí a hurtadillas.
Volví a la misma casa que la noche anterior, y el niño estaba allí, no había sido un sueño. Me acerqué a otras casas e imágenes parecidas se mostraban ante mí. Lo que no llegaba a entender es porque solo había niños. Ninguno tenía más de diez años, ¿era yo el único que había llegado a los dieciséis años?.
Me quedé tan absorto en esos pensamientos que perdí la noción del tiempo. Y poco a poco un nuevo amanecer aparecía.