Iniciar nuevamente el camino se me hacía muy complicado. Más aún ahora que sabía que lo que nos esperaba podía ser peor que lo que habíamos vivido hasta ahora. Encontramos un camino estrecho por el que avanzar. Los árboles cada vez eran más altos y el paisaje más oscuro. Tapaban incluso la leve luz de la luna que intentaba penetrar entre sus hojas. Por suerte mis ojos eran claros y podía captar mejor aquellos insípidos destellos de luminosidad. Las ramas de algunos árboles estaban rotas y parecían espectros lóbregos. Era inquietante, me sentía vigilado por alguien que se mantenía oculto. Cuando más avanzábamos, peor la sensación era. Escalofríos recorrían todo mi cuerpo y el sudor frió empañaba mi frente. Unas caras comenzaron a aparecer en los árboles. Me asusté, no sabía si era real o había sido mi imaginación. Intenté agudizar la visión, pero todo se quedó quieto. Me distraje unos segundos y miré al suelo. Luego otra vez a los árboles. La angustia corrió por mis venas. Otra nueva cara, no pude distinguirla, desapareció enseguida. Miré a mis compañeros, nadie había visto nada.Un mundo mágico nuevo.. donde la oscuridad ha ganado la batalla a la luz...un humano se enfrentará a aventuras inesperadas...apto solo para valientes...
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sábado, 20 de agosto de 2011
Camino tétrico
Iniciar nuevamente el camino se me hacía muy complicado. Más aún ahora que sabía que lo que nos esperaba podía ser peor que lo que habíamos vivido hasta ahora. Encontramos un camino estrecho por el que avanzar. Los árboles cada vez eran más altos y el paisaje más oscuro. Tapaban incluso la leve luz de la luna que intentaba penetrar entre sus hojas. Por suerte mis ojos eran claros y podía captar mejor aquellos insípidos destellos de luminosidad. Las ramas de algunos árboles estaban rotas y parecían espectros lóbregos. Era inquietante, me sentía vigilado por alguien que se mantenía oculto. Cuando más avanzábamos, peor la sensación era. Escalofríos recorrían todo mi cuerpo y el sudor frió empañaba mi frente. Unas caras comenzaron a aparecer en los árboles. Me asusté, no sabía si era real o había sido mi imaginación. Intenté agudizar la visión, pero todo se quedó quieto. Me distraje unos segundos y miré al suelo. Luego otra vez a los árboles. La angustia corrió por mis venas. Otra nueva cara, no pude distinguirla, desapareció enseguida. Miré a mis compañeros, nadie había visto nada.miércoles, 10 de agosto de 2011
Movimientos ralentizados
Un polvo rojizo inundó toda la superficie. Se posó sobre nuestros hombros e hizo que todos nos estremeciésemos. Aquel polvo afectó incluso a Skule y Asks, así, como al maestro druida. La mujer del árbol sonrió satisfecha, y siguió lanzando su hechizo mágico. Intenté esquivarlo, pero mis movimientos se habían ralentizado. Cada uno de mis músculos pesaba una tonelada. Miré al pequeño ser en busca de ayuda pero también tenía problemas con sus movimientos.
Me centré en el fondo de la explanada. Mucho más allá de los soldados. La lucha de magia se había paralizado y los oponentes se miraban desconcertados. Aquella pausa suponía para ellos un giro inesperado de la situación. Skule había perdido la ventaja que tenía porque sus enemigos se estaban recuperando de sus ataques.
Cuando volví a mirar a la mujer del árbol, los diablillos ya no se encontraban con ella. Giré la cabeza con mucho esfuerzo. Era complicado verlos, porque el aire todavía estaba cubierto por la neblina negra. Entorné los ojos para fijar más la atención en los pequeños detalles. Allí los vi, jugando entre los soldados. Dando saltos y estudiándolos minuciosamente. Ellos se divertían, pero los monstruos se enfurecían por momentos.
Concentrado en aquella imagen, me sobresalté cuando el pequeño ser puso su mano sobre mi pierna. Había superado aquel estado de ralenti. Cogió mi mano y me impregnó de su energía. Mis manos empezaron a brillar y pronto me sentí más ligero. Un pequeño destallo de energía apareció a mi izquierda. Los poderes de Skule estaban volviendo, debía aprovechar aquel instante que tenía de ventaja. Cogí el bastón y empecé a atacar a los soldados. Se escucharon gritos de asombro primero, que pasaron a gritos de dolor. Un fuerte golpe en las rodillas, otro golpe certero en el cuello. Un chillido agudo, significaba el reventón de una vena. La sangre salpicaba toda la explanada. Los súbditos de Skule se enfurecieron hasta límites insospechados. Debía actuar rápidamente, porque en cuando recuperasen sus movimientos, irían a por mí con más ahínco que antes.
Me centré en el fondo de la explanada. Mucho más allá de los soldados. La lucha de magia se había paralizado y los oponentes se miraban desconcertados. Aquella pausa suponía para ellos un giro inesperado de la situación. Skule había perdido la ventaja que tenía porque sus enemigos se estaban recuperando de sus ataques.
Cuando volví a mirar a la mujer del árbol, los diablillos ya no se encontraban con ella. Giré la cabeza con mucho esfuerzo. Era complicado verlos, porque el aire todavía estaba cubierto por la neblina negra. Entorné los ojos para fijar más la atención en los pequeños detalles. Allí los vi, jugando entre los soldados. Dando saltos y estudiándolos minuciosamente. Ellos se divertían, pero los monstruos se enfurecían por momentos.
Concentrado en aquella imagen, me sobresalté cuando el pequeño ser puso su mano sobre mi pierna. Había superado aquel estado de ralenti. Cogió mi mano y me impregnó de su energía. Mis manos empezaron a brillar y pronto me sentí más ligero. Un pequeño destallo de energía apareció a mi izquierda. Los poderes de Skule estaban volviendo, debía aprovechar aquel instante que tenía de ventaja. Cogí el bastón y empecé a atacar a los soldados. Se escucharon gritos de asombro primero, que pasaron a gritos de dolor. Un fuerte golpe en las rodillas, otro golpe certero en el cuello. Un chillido agudo, significaba el reventón de una vena. La sangre salpicaba toda la explanada. Los súbditos de Skule se enfurecieron hasta límites insospechados. Debía actuar rápidamente, porque en cuando recuperasen sus movimientos, irían a por mí con más ahínco que antes.
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