Desde luego, me sentía impotente. El pequeño ser apenas se estaba recuperando. La náyade se encontraba en un estado más que lamentable. Asks estaba estable, pero sus fuerzas también estaban mermadas. Los pequeños duendecillos permanecian impasibles. Frustrado, incompetente e inútil. Había entrado en una espiral de autocompasión Aquello no era normal en mí. Debía alejar aquellos pensamientos y pensar en soluciones. Tenía que optimizar el tiempo, tal y como me había enseñado mi padre.
Empecé a mirar a mi alrededor. El techo era demasiado alto. Quizás podía pedir a los duendecillos que conjurasen una enredadera. ¿Pero de que serviría?, una vez arriba, no tendríamos como hacer un agujero hasta la superficie.
Miré al pequeño ser, quería saber su opinión y sus ideas. Todavía estaba recuperándose. No estaba en plenas facultades. Miré a la náyade, su piel se estaba agrietando. Me empezó a pedir agua. No tenía agua para darla. Ella la necesitaba con mucha urgencia. Me puse nervioso, no había llegado hasta allí para que ahora ella se muriese. Fui corriendo al calabozo. Tenía la esperanza de que hubiese algo húmedo por allí. Al final, lo encontré, un pequeño cuenco de agua. No era suficiente, pero por el momento debería valer. Cuando volví, bebió como si le fuese la vida en ello. Me di cuenta de que el tiempo para salir de allí con vida se nos estaba acortando. Necesitaba un milagro. Volví al calabozo. Quizás allí encontrase una salida. Era una esperanza mínima, pero la verdad es que no se me ocurrían más ideas. Lo estudié a fondo. Era una zona más húmeda que las otras. De algún lado tenía que venir aquella humedad. Tan solo debía descubrirlo. Me agarré a aquella mínima creencia. No podía fallarles a los que ya consideraba como mi familia.
Un mundo mágico nuevo.. donde la oscuridad ha ganado la batalla a la luz...un humano se enfrentará a aventuras inesperadas...apto solo para valientes...
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viernes, 30 de septiembre de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
Brazo saliente
Me golpee la espalda con uno de los brazos, sentí un dolor fuerte entremezclado con las dulces imágenes de mi familia. Por el otro lado, mi pierna fue a dar contra la pared. Mi espalda se arqueó de dolor. El calor cada vez era más insoportable y mi mente estaba cada vez más perdida en el horizonte.
Mi brazo magullado se llevó otro golpe. Esta vez sentí como el hueso se me rompía. El dolor hizo que casi perdiese el conocimiento. Mis ojos se cerraban y al instante se abrían. Sentía como todo se ralentizaba, mis movimientos, el tiempo, y mi caída. La luz que había debajo de mí se acercaba.
A escasos tres metros del centro del abismo mi mano tocó uno de los brazos de la tierra. Por un momento sentí que me paraba. Intenté mirar a mi alrededor, no sabía si era mi imaginación o era la realidad. Todo estaba quieto, congelado en el tiempo. Giré la cabeza lentamente. Vi como el brazo saliente se había quedado quieto también y uno de sus dedos estaba en contacto con mi mano. Miré a mi alrededor, el resto de los brazos seguían en movimiento, pero la masa naranja había dejado de avanzar. Giré otra vez mi cabeza hacia el brazo. Un estallido de luz se produjo repentinamente. Inundó todo el agujero con su intensidad y a mi me dejó ciego. La fuerza que tenía aquella luz era tan fuerte que se produjo un nuevo temblor de tierra.
Mi brazo magullado se llevó otro golpe. Esta vez sentí como el hueso se me rompía. El dolor hizo que casi perdiese el conocimiento. Mis ojos se cerraban y al instante se abrían. Sentía como todo se ralentizaba, mis movimientos, el tiempo, y mi caída. La luz que había debajo de mí se acercaba.
A escasos tres metros del centro del abismo mi mano tocó uno de los brazos de la tierra. Por un momento sentí que me paraba. Intenté mirar a mi alrededor, no sabía si era mi imaginación o era la realidad. Todo estaba quieto, congelado en el tiempo. Giré la cabeza lentamente. Vi como el brazo saliente se había quedado quieto también y uno de sus dedos estaba en contacto con mi mano. Miré a mi alrededor, el resto de los brazos seguían en movimiento, pero la masa naranja había dejado de avanzar. Giré otra vez mi cabeza hacia el brazo. Un estallido de luz se produjo repentinamente. Inundó todo el agujero con su intensidad y a mi me dejó ciego. La fuerza que tenía aquella luz era tan fuerte que se produjo un nuevo temblor de tierra.
martes, 14 de junio de 2011
Temblores
Según me fui acercando, la angustia se apoderaba con más fuerza de mí. Oía todo, pero no veía. Caminé a gatas por la hierba, lo más deprisa que pude. Después de unos momentos, que se me hicieron eternos, pude tocar al pequeño ser. Efectivamente estaba inconsciente. Con los ojos cerrados puse mi mano sobre su cuello e intenté concentrarme al máximo. Abrí los ojos y pude distinguir sombras. Por lo menos mi visión había mejorado. Con mucho esfuerzo, podía más o menos visualizar el panorama.
El cuervo se encontraba a un metro de distancia. Y sus ojos parecían más brillantes que nunca. Se desplazaba rápidamente de un lado a otro para despistarme. Se había dado cuenta que mi vista no funcionaba muy bien. Empezó a lanzarme pequeñas bolas de fuego para comprobar hasta que punto podía aprovecharse de mi deficiencia. Además la pierna me estallaba de dolor.
Ahora el cuervo tan solo estaba a medio metro de distancia. La tensión se iba acumulando en mis músculos y cada vez mi respiración era más y más rápida. Tenía que encontrar una solución rápida. Miré a mi alrededor durante un segundo. Todos estaban ocupados, nadie podía ayudarnos. Miré al pequeño ser, intenté reanimarlo, pero no abrió los ojos. Puse nuevamente una mano sobre él e intenté concentrarme al máximo para que la energía fluyese entre nosotros. Después de varios segundos en esta posición, el pequeño ser tuvo un gran espasmo que hizo que su cuerpo se elevase por encima del suelo. Aún inconsciente, y experimentando un extraño trance se quedó de pie. Dio un paso hacia mí, y según piso el suelo se produjo un fuertísimo temblor de tierra. Todos pararon sus ataques y nos miraron asombrados. El pequeño ser dio un nuevo paso y otro temblor de tierra apareció de la nada. Al terminar, un gran estruendo sonó por todo el bosque. Se empezaron a formar grietas por todas partes. El pequeño ser se cayó al suelo.
El cuervo se encontraba a un metro de distancia. Y sus ojos parecían más brillantes que nunca. Se desplazaba rápidamente de un lado a otro para despistarme. Se había dado cuenta que mi vista no funcionaba muy bien. Empezó a lanzarme pequeñas bolas de fuego para comprobar hasta que punto podía aprovecharse de mi deficiencia. Además la pierna me estallaba de dolor.
Ahora el cuervo tan solo estaba a medio metro de distancia. La tensión se iba acumulando en mis músculos y cada vez mi respiración era más y más rápida. Tenía que encontrar una solución rápida. Miré a mi alrededor durante un segundo. Todos estaban ocupados, nadie podía ayudarnos. Miré al pequeño ser, intenté reanimarlo, pero no abrió los ojos. Puse nuevamente una mano sobre él e intenté concentrarme al máximo para que la energía fluyese entre nosotros. Después de varios segundos en esta posición, el pequeño ser tuvo un gran espasmo que hizo que su cuerpo se elevase por encima del suelo. Aún inconsciente, y experimentando un extraño trance se quedó de pie. Dio un paso hacia mí, y según piso el suelo se produjo un fuertísimo temblor de tierra. Todos pararon sus ataques y nos miraron asombrados. El pequeño ser dio un nuevo paso y otro temblor de tierra apareció de la nada. Al terminar, un gran estruendo sonó por todo el bosque. Se empezaron a formar grietas por todas partes. El pequeño ser se cayó al suelo.
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